A medida que el yoga sigue ganando popularidad en todo el mundo, uno de los temas que genera mayor debate es la inclusión de música durante las clases. ¿Realmente la música enriquece la experiencia del asana o, por el contrario, resulta distractora para los practicantes? Este dilema invita a los instructores y estudiantes a reflexionar sobre el impacto que los sonidos tienen en la práctica del yoga.
Con el tiempo, diversos artistas, como Krishna Das, Jai Uttal y DJ Drez, han encontrado un espacio en los estudios de yoga gracias a sus sonidos únicos. Muchos yoguis sostienen que el movimiento acompañado de música potencia su práctica, aportando una sensación de conexión y centrado. Por otro lado, hay quienes opinan que si un estudiante se distrae con el ritmo en lugar de concentrarse en su respiración, podría estar en riesgo de lesiones o no captar completamente las enseñanzas impartidas. Esta elección puede variar de un yogui a otro, pero es fundamental que los maestros exploren ambas opciones y decidan qué es lo más adecuado para ellos y sus alumnos.
La perspectiva de Tasha Blank sobre la música y el yoga
Tasha Blank es una DJ, bailarina y artista visual que se presenta en festivales de Wanderlust, retiros de bienestar y clubes desde Brooklyn hasta Montreal. Su experiencia única le permite tener una visión muy particular sobre el poder de la música, especialmente dentro del contexto del yoga. Tasha descubrió la verdadera fuerza de la música y el movimiento durante su experiencia en Burning Man, donde comprendió que la creatividad en el cuerpo es accesible para todos y que la música y la danza pueden facilitar ese acceso a la creatividad.
La sensación de libertad al danzar en el desierto llevó a Blank a explorar la clase de 5 Rhythms de Gabrielle Roth. En este espacio, encontró que podía alcanzar el estado de conciencia que experimentó en el desierto al mover su cuerpo y dejarse llevar por cinco ritmos específicos.
En sus propias palabras: “Si estás dispuesto a rendirte, realmente funciona. Estas clases se convirtieron en un laboratorio para explorar mi propia danza y la relación entre movimiento y conciencia, lo que me permitió encontrar libertad en diferentes entornos de danza”. Esta visión ha llevado a Blank a crear entornos de danza únicos y efectivos, haciendo que las personas se muevan incluso cuando se sienten tímidas o inseguras.
Los efectos de la música en la práctica del yoga
Cuando se le pregunta sobre la música en la práctica del yoga, Tasha Blank plantea una cuestión fundamental: “¿Qué tipo de vibración es la más adecuada para tu práctica?”. Para ella, el yoga implica habitar completamente el momento presente. Si no puedes lograrlo con sonidos a tu alrededor, es necesario cuestionar cómo está afectando tu experiencia.
La música puede servir como un vehículo para dirigir nuestra atención hacia lo que está sucediendo en el aquí y ahora. Algunos de los beneficios de integrar música en la práctica de yoga incluyen:
- Facilitar la conexión con el ritmo del corazón y la respiración.
- Ayudar a los practicantes a soltar la mente y entregarse al movimiento.
- Crear una atmósfera que puede ser inspiradora y energizante.
Sin embargo, Blank también reconoce la importancia del silencio en la sala de yoga. Ella argumenta que las prácticas sin música permiten a los estudiantes escuchar “la música del cuerpo”, es decir, el flujo de la sangre, el zumbido de las células y el intercambio de oxígeno y dióxido de carbono. Alternar entre prácticas sonorizadas y silenciosas puede aumentar la efectividad de ambas.
El equilibrio entre música y silencio
La frase de Rumi, “Para entender la danza, uno debe estar quieto; y para entender verdaderamente la quietud, uno debe bailar”, resuena con Blank. Esta idea sugiere que un enfoque equilibrado que incluya tanto sonido como silencio en la práctica puede ofrecer una experiencia más rica y profunda.
Respecto a los géneros musicales, Tasha sostiene que no existe un enfoque universal que sirva para todos los estilos de yoga. “No puedo hablar en nombre del yoga sobre lo que pertenece o no a él. Eso sería imponer un límite subjetivo a algo que es más grande que cualquiera de nosotros”, afirma. En su lugar, se enfoca en elegir música que sea placentera al oído y que resuene con el cuerpo.
Consideraciones finales sobre las listas de reproducción de yoga
Es evidente que no hay una respuesta correcta o incorrecta cuando se habla de incluir música durante las clases. Así como los estudiantes pueden gravitar hacia un maestro o estilo particular, algunos apreciarán la música en clase, mientras que otros preferirán la calma del silencio. La clave está en encontrar un equilibrio que permita a los practicantes disfrutar de ambos elementos, ya sea para sumergirse en la práctica del yoga o simplemente para explorar nuevas dimensiones de su experiencia.
Para aquellos interesados en conocer más sobre la música de Tasha Blank, pueden consultar su sitio web para obtener información sobre sus próximos eventos y presentaciones, incluyendo el último Get Down del año, que promete ser una experiencia inolvidable.


