El mundo del yoga, tradicionalmente asociado a la paz y la introspección, se ve sacudido por debates intensos sobre su papel en la sociedad contemporánea. La intersección entre yoga, política y el auge de ideologías extremas está generando un escándalo que no se puede ignorar. ¿Está el yoga siendo utilizado como una herramienta de control social? La reciente publicación de obras críticas está invitando a la reflexión y discusión en torno a este tema.
El impacto de la crítica contemporánea en el yoga
La obra titulada Conspiritualidad, escrita por Matthew Remski, Derek Beres y Julian Walker, ha desatado un torbellino de reacciones dentro de la comunidad yogui. Aunque el libro en sí puede no haber sido ampliamente leído aún, su contenido ha llamado la atención por las declaraciones audaces de Remski, quien ha compartido sus preocupaciones sobre las influencias políticas en el yoga, particularmente en su entrevista con El País.
Las preocupaciones de Remski son más que meras opiniones; se basan en un análisis profundo de cómo las prácticas de yoga pueden estar alineadas con tendencias ideológicas problemáticas. La idea de que el yoga podría servir como un vehículo para el protofascismo ha capturado la imaginación de muchos, invitando a un debate necesario sobre el futuro de esta práctica milenaria.
La controversia se centra no solo en el contenido del libro, sino también en el hecho de que ha logrado movilizar a una comunidad que, a menudo, tiende a ser apolítica. Esto plantea la pregunta: ¿por qué el yoga, que históricamente ha promovido la paz y la conexión espirituales, se ve involucrado en cuestiones políticas tan divisivas?
Yoga y su conexión con el nacionalismo
En su análisis, el profesor Mark Singleton en Cuerpo del Yoga aborda cómo el nacionalismo indio ha influido en la práctica del yoga moderno. Esto se inserta en un contexto más amplio donde el yoga se ha visto afectado por corrientes culturales y políticas a lo largo de su historia. Algunas de estas influencias incluyen:
- El culturismo y la gimnasia europea, que aportaron ideas de superioridad física.
- La virilidad masculina y el heroísmo, que se han utilizado para promover una imagen de fuerza en la práctica.
- El misticismo paracristiano y el Nuevo Pensamiento, que han reformulado la espiritualidad en términos de individualismo y poder personal.
Este trasfondo histórico sugiere que el yoga no ha estado exento de influencias problemáticas, y que su evolución ha estado marcada por la inserción de valores que podrían alinearse con ideologías extremas.
La política en la práctica del yoga
La idea de un yoga completamente despolitizado es un mito que muchos dentro de la comunidad yogui prefieren creer. Sin embargo, el yoga siempre ha existido dentro de un contexto social y político. La autora y filósofa Hannah Arendt argumenta que la política está intrínsecamente ligada a la libertad y la acción humana. Por lo tanto, el yoga, por su propia naturaleza, no puede escapar a esta realidad.
La política puede manifestarse en la práctica del yoga de varias maneras:
- La promoción de un enfoque individualista que desvincula la práctica de las problemáticas sociales.
- La utilización del yoga como símbolo de identidad nacional, como lo ha hecho el gobierno indio bajo Narendra Modi.
- La comercialización del yoga, que lo convierte en un producto más dentro de la economía neoliberal.
La conexión entre yoga y política no solo es innegable, sino que también tiene implicaciones profundas sobre cómo se percibe la práctica en diversas culturas y sociedades.
El capitalismo y la transformación del yoga
La transformación del yoga en una industria del bienestar ha generado un cambio significativo en su significado. La profesora Zineb Fahsi, en su obra El yoga, nuevo espíritu del capitalismo, argumenta que el yoga ha pasado de ser una práctica espiritual a convertirse en una herramienta de desarrollo personal en un contexto capitalista. Este cambio de enfoque ha tenido varias consecuencias:
- Se ha despojado de su potencial emancipador, reduciéndolo a un mero ejercicio físico.
- Se ha enfocado en la responsabilidad individual, minimizando la acción colectiva necesaria para abordar problemas sociales y políticos.
- Se ha creado un trampantojo de liberación, donde la liberación personal se presenta como la solución a problemas sistémicos.
Este fenómeno ha sido objeto de crítica, ya que se argumenta que al centrar el yoga en el individuo, se ignoran las estructuras sociales y políticas que contribuyen a la opresión y la desigualdad.
Reflexiones sobre la espiritualidad y el bienestar
La discusión en torno a la relación entre yoga, espiritualidad y política es vital para comprender el papel del yoga en el mundo contemporáneo. En lugar de consumir solo “verdades únicas”, es esencial fomentar un espacio de diálogo donde se puedan explorar diversas narrativas y perspectivas. Esto no solo enriquecerá nuestra comprensión del yoga, sino que también contribuirá a un crecimiento colectivo en la comunidad.
La crítica constructiva, como la que se presenta en las obras de Remski y Fahsi, ofrece una oportunidad para reevaluar cómo se practica y se enseña el yoga en la actualidad. Debemos considerar:
- ¿Cómo podemos preservar el espíritu del yoga mientras navegamos por su comercialización?
- ¿Cuál es la responsabilidad de los profesores de yoga en el contexto social y político actual?
- ¿Es posible un yoga que sea verdaderamente inclusivo y consciente de su impacto social?
El debate seguirá evolucionando, y es responsabilidad de cada uno de nosotros participar en él, reflexionando sobre las implicaciones de nuestras prácticas y la forma en que el yoga se entrelaza con las narrativas culturales y políticas de nuestro tiempo.
Pepa Castro es codirectora de YogaenRed.



