La mente humana es un vasto océano de pensamientos, emociones y percepciones. Sin embargo, a menudo nos encontramos atrapados en sus corrientes turbulentas, sin entender cómo recuperar la calma y la claridad. La filosofía del yoga, especialmente a través de los Yoga Sutras de Patañjali, nos ofrece un marco valioso para desentrañar esta complejidad mental y emocional. En este artículo, exploraremos en profundidad conceptos clave como Citta, Vrittis y Nirodha, y cómo estos se relacionan con nuestra experiencia cotidiana.
Entendiendo el Yoga Sutra de Patañjali
Los Yoga Sutras de Patañjali son una obra fundamental que sintetiza la filosofía del yoga en el contexto de la mente y la conciencia. A través de esta obra, Patañjali no solo describe el estado ideal de la mente, sino que también proporciona herramientas prácticas para alcanzar ese estado. Este antiguo texto nos enseña que la forma en que percibimos la realidad está profundamente influenciada por nuestros pensamientos y creencias.
Algunos de los aspectos más importantes que aborda Patañjali son:
- La naturaleza de la mente y su funcionamiento.
- La identificación errónea con los pensamientos, lo que genera sufrimiento.
- Las herramientas para observar y trascender estas identificaciones.
En este sentido, el yoga se presenta no solo como una práctica física, sino como un camino hacia la transformación de la mente y la percepción.
Citta: el campo de la conciencia
El término Citta se refiere a la totalidad de la conciencia y es considerada la base sobre la cual operan nuestros pensamientos y emociones. En la tradición yóguica, Citta no es simplemente un contenedor de pensamientos; es un proceso dinámico que incluye diferentes funciones:
- Manas: el procesador sensorial que recoge información del entorno.
- Buddhi: la parte de la mente que discrimina y toma decisiones.
- Ahamkara: el ego que se identifica con experiencias y construye nuestra identidad.
Imaginemos Citta como un lago. Su esencia es pura y clara, pero a lo largo del tiempo se ha ido llenando de barro, hojas y otros elementos que nublan su transparencia. Este «barro» representa nuestras experiencias, creencias y traumas pasados. Así, la calidad de nuestra percepción se ve afectada por la claridad o turbidez de este lago interno.
Vrittis: las fluctuaciones de la mente
Las Vrittis son las olas que surgen en la superficie del lago Citta. Representan las fluctuaciones mentales que nos distraen y nos hacen perder el enfoque. Patañjali clasifica estas fluctuaciones en cinco tipos, cada una con su propia naturaleza y efecto:
- Pramāṇa: la percepción válida, como la certeza de que el fuego quema.
- Viparyaya: las percepciones erróneas, como confundir una cuerda con una serpiente.
- Vikalpa: las fantasías y pensamientos imaginarios, a menudo llenos de ansiedad.
- Nidrā: el estado de sueño, donde la mente está en reposo.
- Smṛti: la memoria, que trae el pasado al presente.
Las fluctuaciones más problemáticas en nuestra vida diaria suelen ser Vikalpa y Smṛti. La ansiedad por el futuro y la rumiación del pasado nos mantienen atrapados en un ciclo de sufrimiento que Patañjali invita a observar y trascender.
Nirodha: el arte de observar sin identificar
Patañjali nos enseña que el concepto de Nirodha no implica una represión de los pensamientos, sino más bien el aprendizaje de cómo no identificarnos con ellos. La lucha contra una ola solo la intensifica, mientras que la aceptación y la observación permiten que la calma regrese. Este proceso implica:
- Reconocer las olas sin ser arrastrados por ellas.
- Observar los pensamientos como visitantes temporales, no como verdades absolutas.
- Practicar la meditación y la atención plena para cultivar esta habilidad.
La verdadera esencia de Nirodha radica en el desapego. No se trata de suprimir la mente, sino de permitir que se asiente para que podamos ver con claridad.
Drashtar: el testigo inmutable
El Drashtar es la parte de nosotros que observa sin involucrarse. Es el testigo silencioso que permanece inalterado, incluso cuando la superficie de nuestra mente está agitada. Patañjali nos muestra que al aprender a ser Drashtar, podemos experimentar una profunda paz interior:
- La mente sigue funcionando, pero ya no nos controla.
- Podemos observar nuestras emociones y pensamientos sin identificarnos con ellos.
- Este estado permite una comprensión más profunda de nuestra verdadera naturaleza.
El camino del yoga, entonces, no consiste en adquirir algo nuevo, sino en recordar y descubrir esa parte esencial de nosotros que siempre ha estado presente.
Implicaciones prácticas del yoga en la vida cotidiana
Los conceptos de Citta, Vrittis, Nirodha y Drashtar tienen aplicaciones prácticas en nuestra vida diaria. Algunas estrategias que podemos implementar incluyen:
- Observación consciente de los vrittis: Detenernos varias veces al día para identificar la ola dominante en nuestra mente.
- Ritual del vaso de agua: Llenar un vaso con agua y una pizca de sal, observando cómo se asienta el sedimento. Esto nos recuerda que nuestra mente puede volver a la claridad.
- Ayuno digital: Dedicar una hora sin pantallas para permitir que nuestras mentes se calmen y el Drashtar emerja.
Estas prácticas no solo ayudan a centrar nuestra atención, sino que también nos permiten vivir con mayor presencia y conciencia.
El viaje hacia la autocomprensión
La filosofía del yoga y los Yoga Sutras no son meras teorías abstractas, sino un camino hacia la autocomprensión y la transformación personal. La práctica de observar y no identificarse con nuestros pensamientos nos libera de la carga del sufrimiento. Aprender a mirar nuestra vida con compasión y comprensión, como lo haríamos con un amigo, es un acto de valentía.
Así, el yoga nos enseña a habitar el presente, a aceptar el dolor y a encontrar la paz en medio de la tormenta. La clave está en recordar que, aunque las olas de la vida pueden ser agitadas, la profundidad de nuestro ser es siempre un refugio de calma.
Experimentar más allá de la teoría
Te invitamos a llevar estos conceptos a la práctica. La próxima vez que te sientes a meditar, intenta observar tus pensamientos como si fueran nubes en el cielo. No te aferres a ellos; simplemente déjalos pasar. La práctica constante de estos principios te permitirá conectarte con tu esencia más profunda.
El Citta, Vrittis, Nirodha y Drashtar son herramientas vivas que cobran significado a través de la experiencia. Participar en encuentros y talleres, como los ofrecidos por Yoga Anandamaya, puede proporcionar un espacio seguro para explorar y encarnar estas enseñanzas.
Si deseas profundizar en el Yoga de la Mente, te invitamos a participar en talleres que aborden estos temas en un ambiente de aprendizaje compartido. La experiencia colectiva puede enriquecer tu comprensión y práctica personal.
Recuerda, el viaje hacia la autocomprensión es un proceso continuo que comienza con un solo paso hacia la observación y la aceptación. A medida que avanzas en este camino, descubrirás la belleza y la profundidad que residen en tu interior.



