La práctica del yoga ha ido ganando popularidad en todo el mundo, pero aún existen barreras y percepciones que impiden que muchos hombres se acerquen a ella. ¿Qué es lo que realmente piensan los hombres sobre el yoga? ¿Por qué hay una notable desproporción de participación masculina en las clases? Exploraremos estas cuestiones a través de la experiencia de un hombre que se enfrenta a los desafíos de esta disciplina milenaria.
La realidad de practicar yoga como hombre
En una reciente entrevista, se me preguntó sobre mi práctica personal de yoga. La pregunta, que parece natural para alguien que cofundó un festival de yoga reconocido, me llevó a reflexionar más profundamente. A pesar de que intenté dar una respuesta clara y coherente, sentí la necesidad de plasmar mis pensamientos y experiencias en un formato más accesible, especialmente para otros hombres que podrían estar sintiéndose igual.
Practicar yoga es, sin duda, uno de los retos más grandes que he enfrentado. Es un desafío físico que supera incluso el trabajo de construcción que realicé en mi juventud. Comparado con mi habilidad en deportes como el baloncesto, donde siempre he sido bastante torpe, el yoga me presenta una serie de complicaciones que son difíciles de superar. En las clases, a menudo me encuentro confundido, luchando por distinguir mi pierna izquierda de la derecha, lo que me lleva a adoptar posturas erróneas y a cuestionar mi capacidad.
La lucha interna durante la práctica
El yoga no solo es un desafío físico, sino también mental. Intentar calmar la mente mientras el cuerpo clama por descanso puede ser un reto abrumador. Durante las clases, a menudo anhelo caer en una relajación profunda o en una postura menos exigente. Sin embargo, a pesar de mis dificultades, quiero ser claro: no culpo al yoga por mis luchas. Esta disciplina tiene miles de años de historia, y si miles de hombres han logrado dominarla, no se debe a un fallo intrínseco en la práctica.
- El yoga es una práctica antigua que ha resistido la prueba del tiempo.
- Muchos hombres han alcanzado altos niveles de práctica a través de los siglos.
- Las dificultades que enfrento son más sobre mis limitaciones físicas que sobre el yoga mismo.
La pregunta que surge es: ¿qué tan comprometido estoy a superar estos obstáculos? ¿Qué esfuerzo estoy dispuesto a invertir para desarrollar una práctica sólida? Estas son reflexiones que muchos hombres podrían considerar antes de dar el paso hacia el yoga.
Enfrentando el dolor y buscando motivación
Es curioso que, a pesar de que el yoga se presenta como una práctica personal y sin presiones, enfrentar el dolor y la incomodidad es algo que todos los practicantes deben aceptar. Sin embargo, en nuestra naturaleza humana, tiende a haber una aversión al dolor. Estoy explorando formas de justificar el dolor que siento en yoga, buscando una razón que me impulse a seguir adelante.
He pensado en algunos factores que podrían motivarme en este camino:
- El amor por un buen desafío: Aunque el dolor no es agradable, el yoga presenta un reto que me fascina.
- El paso del tiempo: A medida que envejezco, la flexibilidad se vuelve más escasa y las lesiones se acumulan.
- La paternidad: Con un hijo en camino, quiero mantenerme activo y ser un buen modelo a seguir.
- La relación con Wanderlust: La filosofía de la organización y su conexión con el yoga son fundamentales para mis valores.
- El deseo de disfrutar realmente la práctica: Con el tiempo, espero que surja un amor genuino por cómo me hace sentir.
Ya he notado pequeñas mejoras en mi flexibilidad, y las horas posteriores a la práctica son gratificantes. Me siento más relajado, aunque un poco inestable, en comparación con la rigidez habitual de mi trabajo de oficina.
La brecha de género en la práctica de yoga
Una de las razones por las que decidí compartir mis pensamientos públicamente es porque sospecho que no soy el único hombre que enfrenta estas luchas. Según un estudio de 2012, el 82.2% de los practicantes de yoga son mujeres, lo que me hace sentir a menudo como el único hombre en clases compuestas por 15 a 20 personas. En eventos de Wanderlust, la proporción de mujeres es aún más alta, alcanzando hasta el 85% en ocasiones.
Hemos intentado atraer a más hombres a los festivales a través de diversas estrategias:
- Ofreciendo paquetes de golf, pensando que los hombres vendrían con sus parejas.
- Organizando charlas sobre cerveza y actividades al aire libre.
- Promocionando «Yoga para hombres» en nuestros eventos.
A pesar de estos esfuerzos, la respuesta ha sido mínima, lo que lleva a la cuestión: ¿por qué es tan difícil atraer a los hombres al yoga?
Desmitificando el miedo al yoga
Propongo algunas teorías sobre por qué muchos hombres se muestran reacios a practicar yoga:
- El yoga es más difícil para los hombres: Debido a la falta de flexibilidad y las tensiones acumuladas de un estilo de vida sedentario.
- Competitividad: Muchos hombres están acostumbrados a destacar en deportes y pueden sentirse inseguros al ser superados en un entorno de yoga.
- El yoga no es competitivo: La naturaleza no competitiva del yoga puede resultar desconcertante para quienes han sido educados en un entorno de constante competencia.
Estas son solo algunas de las razones que pueden estar detrás de la escasa participación masculina en el yoga. La verdad es que, aunque no todos los hombres son así, muchos se sienten intimidados por la idea de no destacarse en un espacio donde la habilidad física se pone a prueba.
Una oportunidad para cambiar la narrativa
Si mis teorías tienen algo de verdad, entonces hay una gran oportunidad para crear un programa de introducción al yoga diseñado específicamente para hombres. Este programa podría abordar tanto la psicología como la fisiología masculina, ayudando a suavizar la entrada a la práctica y a construir la confianza necesaria para enfrentarse a los desafíos que presenta.
Los hombres necesitan yoga, y yo soy un claro ejemplo de ello. La búsqueda de un espacio donde sentirse cómodos y apoyados podría cambiar la percepción que muchos tienen sobre esta práctica. Quizás, al final, también sea beneficioso que el mundo del yoga siga siendo un espacio donde las mujeres puedan sentirse empoderadas y apoyadas, pero eso no significa que los hombres deban ser excluidos de esta experiencia transformadora.
En un mundo donde cada vez más hombres se ven abrumados por el estrés y la falta de equilibrio, el yoga puede ser una respuesta. Solo necesitamos encontrar formas de hacer que más hombres se sientan cómodos dando ese primer paso hacia la esterilla.
Sean Hoess es cofundador del festival Wanderlust, un apasionado del tenis y un yogui en proceso de convertirse en un WanderDad.


