La noche anterior a una competición importante puede resultar ser una mezcla de nervios, emoción y ansiedad. En medio de toda esa energía acumulada, una pregunta puede surgir: ¿sería conveniente tener relaciones sexuales antes del gran evento? Durante mucho tiempo, la respuesta a esta pregunta ha sido un rotundo no. Sin embargo, investigaciones recientes han puesto en duda esta creencia arraigada. A continuación, exploraremos los hallazgos de más de dos décadas de investigación sobre el impacto del sexo en el rendimiento atlético.
La evidencia acumulada en más de 20 años
Investigaciones recientes han revisado una serie de estudios publicados a lo largo de los años para responder a preguntas cruciales: ¿Afecta el sexo antes de una competición la fuerza, la resistencia o la concentración? ¿Contribuye a la recuperación? ¿Importa el momento en que ocurre?
Los resultados indican que el sexo tiene un efecto mayormente neutral en el rendimiento atlético. Lo que realmente influye en el resultado no es tanto el acto físico en sí, sino factores como el tiempo, la calidad del sueño y el estado mental del atleta.
Es importante destacar que la gran mayoría de estas investigaciones se han centrado en atletas masculinos, lo que limita la aplicabilidad de los resultados a las mujeres. Este es un aspecto que merece atención y exploración adicional.
Lo que sucede en tu cuerpo
El sexo, en esencia, es una actividad física que no causa el drenaje de energía que a menudo se le atribuye. La revisión indica que la demanda física del sexo se asemeja a un ejercicio ligero o moderado, comparable a una caminata rápida más que a un entrenamiento intenso. En términos simples, puede considerarse como una forma de recuperación activa.
Durante el acto sexual, tu cuerpo experimenta cambios hormonales, aunque de manera temporal. Según la revisión, los principales cambios incluyen:
- Testosterona: Puede aumentar durante la excitación.
- Prolactina: Aumenta después del orgasmo, asociado a la relajación.
- Cortisol: Puede variar según el contexto emocional.
- Oxitocina: Se eleva con la intimidad y el vínculo emocional.
Estos cambios son breves y se normalizan rápidamente, por lo que no son lo suficientemente significativos como para afectar la fuerza, resistencia o coordinación al día siguiente.
La cuestión del rendimiento
Al examinar la producción atlética real, los resultados son tranquilizadores. Tener relaciones sexuales varias horas antes de una competición no afectó significativamente:
- La fuerza y agarre.
- La resistencia y capacidad aeróbica.
- El poder y movimiento explosivo.
- El tiempo de reacción y coordinación.
No obstante, el momento puede jugar un papel crucial. Tener relaciones sexuales justo antes de un evento puede dejarte sintiéndote relajado o ligeramente fatigado, lo que afecta más tu estado mental que tus músculos. Para un atleta que busca activarse, esa calma post-coital puede disminuir la intensidad necesaria. Por lo general, unas pocas horas de espera son suficientes para que estos efectos se disipen.
El componente psicológico
Para muchos atletas, el aspecto mental es más relevante que lo físico. La revisión encontró que el sexo puede ayudar a la preparación y recuperación a través de:
- Menos ansiedad: Reducción del estrés previo a la competición.
- Mejor estado de ánimo: Mejora emocional antes del evento.
- Alivio del estrés: La conexión emocional ayuda a mitigar la tensión.
Si el estrés precompetitivo es una debilidad, este efecto calmante puede ser beneficioso.
Cuando el sexo afecta el rendimiento, generalmente se relaciona con el estrés en la relación, la culpa o una fuerte creencia personal de que afectará negativamente. Si estás convencido de que te perjudicará, es probable que así sea, pues la mentalidad juega un papel crucial.
El papel del tiempo y el sueño
Uno de los elementos más importantes que se menciona en la revisión es la calidad del sueño. La preocupación radica en el sexo que interfiere con el descanso nocturno. El sueño es esencial para que el cuerpo consolide los avances en entrenamiento, equilibre las hormonas y agudice la concentración.
Por lo tanto, la pregunta más útil no es «¿debería tener relaciones sexuales antes de competir?», sino «¿esto afectará mi sueño?» Si la respuesta es negativa, lo más probable es que estés bien.
Consideraciones finales
La mayoría de la evidencia disponible proviene de estudios realizados en hombres. Las mujeres, especialmente las atletas, están subrepresentadas en la investigación. Por ejemplo, la fase del ciclo menstrual puede alterar los niveles hormonales, el estado de ánimo y la recuperación de maneras que estos datos no contemplan.
Lo que queda claro es que no existe una regla universal que prohíba el sexo antes de una competición. Es fundamental prestar atención a cómo te sientes, priorizar tu sueño y considerar esto como una elección personal, en lugar de seguir un dogma impuesto por entrenadores de hace décadas.



