El ejercicio es un componente vital de un estilo de vida saludable, pero cuando se trata de cuidar de nuestros vasos sanguíneos, la pregunta sobre cuál es el mejor tipo de entrenamiento puede ser más compleja de lo que parece. En lugar de buscar un solo «mejor» ejercicio, es posible que debamos considerar una variedad de entrenamientos que aporten diferentes beneficios a nuestra salud vascular. A continuación, exploraremos un estudio reciente que revela cómo diferentes tipos de ejercicios afectan de manera diversa la salud de nuestros arterias.
El estudio sobre la salud vascular y el ejercicio
Un análisis reciente que incluyó 51 ensayos controlados aleatorios con 2,638 adultos de entre 18 y 65 años, todos con sobrepeso u obesidad, buscó evaluar cómo distintas formas de ejercicio impactan la salud de los vasos sanguíneos. Cada uno de los programas de ejercicio se llevó a cabo durante al menos cuatro semanas y se midieron indicadores de salud vascular antes y después de la intervención.
Los investigadores compararon cinco tipos de entrenamiento:
- Cardio de estado estable: Ejercicio continuo como correr, andar en bicicleta o caminar rápidamente.
- Entrenamiento de fuerza: Ejercicios diseñados para desarrollar o mantener la masa muscular.
- Entrenamiento en intervalos: Periodos cortos de ejercicio intenso seguidos de descansos.
- Entrenamiento combinado: Programas que incluyen tanto cardio como entrenamiento de fuerza.
- Entrenamiento híbrido: Programas que combinan varios tipos de ejercicio.
A diferencia de la mayoría de las investigaciones que comparan la actividad física con la inactividad, este análisis fue más allá y evaluó cómo cada tipo de ejercicio podría ser más eficaz para aspectos específicos de la salud vascular.
Resultados y fortalezas de cada tipo de entrenamiento
El estudio analizó tres medidas clave de la salud vascular, revelando que cada tipo de ejercicio tiene fortalezas particulares:
- Entrenamiento híbrido: Demostró la mayor mejora en la respuesta vascular, medida a través de la dilatación mediada por flujo (FMD), que indica cuán bien se ensanchan los vasos sanguíneos con el aumento del flujo sanguíneo.
- Entrenamiento en intervalos: Mostró la mayor reducción en la rigidez arterial, evaluada mediante la velocidad de onda de pulso (PWV). Una menor rigidez sugiere que las arterias pueden expandirse y contraerse más fácilmente con cada latido del corazón.
- Cardio de estado estable y entrenamiento combinado: Resultaron en las mayores reducciones en el grosor de la pared arterial, analizado a través de la grosor de la íntima-media carotídea (CIMT), que ofrece una visión de los cambios estructurales a largo plazo en las arterias.
Así, aunque todos los tipos de ejercicio mejoraron la salud vascular en comparación con la falta de actividad, los resultados más significativos varían de acuerdo con la medición realizada.
La importancia de la variedad en el ejercicio
Diferentes tipos de entrenamiento colocan diversas exigencias en nuestro sistema cardiovascular. Por ejemplo:
- Los intervalos desafían repetidamente al corazón y los vasos sanguíneos a adaptarse a cambios en la intensidad.
- Las sesiones de cardio más largas mantienen el flujo sanguíneo elevado durante períodos prolongados.
- El entrenamiento de fuerza proporciona un estímulo físico diferente que también es beneficioso.
Esto ayuda a explicar por qué los diferentes entrenamientos mostraron diversas fortalezas en el análisis. La salud vascular no es un solo aspecto, por lo que no existe un único ejercicio que sea el mejor para todos los factores.
Implicaciones prácticas para tu rutina de ejercicios
No es necesario que rediseñes por completo tu rutina de ejercicio basándote en un solo estudio. Sin embargo, si disfrutas de una variedad de tipos de entrenamiento, hay razones sólidas para mantener esa mezcla en tu vida. Por ejemplo:
- Los entrenamientos en intervalos pueden ser particularmente beneficiosos para reducir la rigidez arterial.
- El cardio constante y el entrenamiento combinado pueden ofrecer ventajas para la estructura de la pared arterial.
- El entrenamiento híbrido mostró las mejoras más significativas en la respuesta vascular.
Aparte de los beneficios vasculares, el entrenamiento de fuerza tiene muchas otras ventajas, como el mantenimiento de la masa muscular y el apoyo a la salud metabólica. Del mismo modo, el cardio regular puede mejorar la capacidad máxima de oxígeno (VO2 max), un indicador crítico de cómo tu cuerpo utiliza el oxígeno.
Por lo tanto, no es necesario seguir una fórmula estricta semanalmente. Una combinación de cardio, fuerza y ejercicios de alta intensidad puede proporcionar a tu cuerpo diferentes estímulos de entrenamiento, beneficiando así varios aspectos de tu salud.
Consideraciones finales sobre el ejercicio y la salud vascular
Es importante reconocer que diferentes tipos de ejercicio pueden respaldar distintos aspectos de la salud vascular. Aunque los hallazgos aún son preliminares, incorporar una variedad de entrenamientos que incluyan cardio, fuerza y trabajos de alta intensidad podría ser un enfoque más útil que buscar un único «mejor» ejercicio.
Así que, si bien cada entrenamiento tiene su propio conjunto de beneficios, lo más recomendable es mantener una rutina activa y diversa que apoye de manera integral tu bienestar cardiovascular y general.



