La percepción que se tiene del yoga como una antigua práctica espiritual y saludable ha comenzado a ser cuestionada. El autor Stewart Home, al explorar sus raíces, ha descubierto verdades sorprendentes que desafían la narrativa convencional de esta disciplina. Acompáñanos en un recorrido por la historia real del yoga moderno, sus orígenes y las conexiones inesperadas que pueden haber influido en su evolución.
Los inicios inesperados del yoga moderno
Todo comenzó de manera casual para Stewart Home, quien en 1962 se inscribió en clases de yoga como parte de su membresía en un gimnasio en Londres. Su motivación inicial fue aprender a hacer el pino, sin una comprensión profunda de lo que esta práctica implicaba. Al principio, Home compartía la creencia común de que el yoga era una disciplina milenaria proveniente de la India, repleta de beneficios para la salud y el bienestar.
Sin embargo, a medida que indagaba más sobre los orígenes del yoga y, más específicamente, de la Práctica Postural Moderna, Home descubrió que muchas de estas afirmaciones eran inexactas. Lejos de ser una tradición antigua, el yoga moderno es un fenómeno relativamente reciente, creado en Occidente a principios del siglo XX.
Su investigación reveló una historia fascinante de estafadores, ocultistas y conexiones con ideologías extremistas, que Home comenzó a relatar en un blog en 2017. La magnitud de sus hallazgos lo llevó a compilar sus ideas en un libro titulado Fascist Yoga: Grifters, Occultists, White Supremacists, and the New Order In Wellness, que ha revolucionado el discurso sobre el yoga en el mundo anglosajón.
El impacto del libro y las críticas al yoga moderno
La obra de Home ha generado un gran revuelo, resaltando aspectos problemáticos de la comunidad de yoga: desde la devoción casi sectaria que inspira hasta los casos de abuso por parte de instructores. Además, Home argumenta que las conexiones con el fascismo son una preocupación legítima dentro de la práctica contemporánea.
Según Home, el yoga moderno no es una práctica espiritual arraigada en la historia, sino una invención que mezcla elementos de la gimnasia occidental con una estética orientalista. Este enfoque ha permitido que el yoga se presente como algo exótico y único, cuando en realidad es una recreación adaptada a los gustos occidentales.
- El yoga moderno se basa en la gimnasia occidental.
- Se adereza con elementos orientales para su mercadotecnia.
- Los instructores suelen desconocer la historia real de la práctica.
¿Un legado fascista en la práctica del yoga?
Una de las afirmaciones más controvertidas de Home es que ciertos aspectos de la Práctica Postural Moderna tienen conexiones con ideologías fascistas. A través de su investigación, identifica a Pierre Bernard como una figura central en la difusión del yoga, quien a su vez tenía vínculos con el arianismo y el ocultismo.
Este grupo de seguidores de Bernard incluyó a individuos con inclinaciones políticas extremas, como Hamish McLaurin y Francis Yeats-Brown, quienes promovieron la idea de que el yoga era un legado de una raza aria superior. Estos conceptos, aunque absurdos, reflejaron creencias racistas que fueron utilizadas para justificar la ideología nazi.
Home argumenta que estas ideologías se perpetuaron a través de la popularización del yoga tras la Segunda Guerra Mundial, a pesar de que muchos de los nuevos promotores de la práctica no eran fascistas en sí mismos. Sin embargo, actuaron como vehículos de ideas problemáticas heredadas de la época anterior.
El papel de los promotores del yoga en la difusión de ideologías
Entre los promotores del yoga que han sido criticados se encuentran figuras como Indra Devi y Richard Hittleman, quienes, aunque no eran fascistas, contribuyeron a la diseminación de conceptos erróneos sobre la práctica. Hittleman, conocido como el «televangelista del yoga», promovió posturas que supuestamente curaban enfermedades, apoyándose en afirmaciones pseudocientíficas.
Algunos puntos destacados sobre los vínculos de estos promotores son:
- Indra Devi citaba a figuras fascistas en sus escritos.
- Hittleman atacaba la teoría de la evolución, promoviendo creencias anti-científicas.
- Ambos propagaban mitos sobre el origen «ario» del yoga.
La influencia del ocultismo y el nuevo orden en el bienestar
Home también examina la corriente ocultista en el yoga, que ha persistido desde la época de Aleister Crowley hasta nuestros días. Esta vertiente ha influido en la manera en que se comprenden y se enseñan las prácticas contemporáneas de yoga.
Un ejemplo notable es el yogui ocultista francés Felix Guyot, quien en su obra de 1937 afirmaba que el sistema de castas en la India se justificaba por diferencias raciales. Estas ideas, además de ser racistas, revelan cómo el yoga ha sido manipulado a lo largo de la historia para incorporar visiones del mundo que son peligrosas y divisivas.
El yoga y la pseudociencia en la actualidad
La popularidad del yoga en el mundo contemporáneo no ha hecho más que perpetuar algunos de sus problemas de origen. Home argumenta que la combinación de fe y pseudociencia ha facilitado la difusión de teorías de conspiración y movimientos problemáticos, como el antivacunas.
Entre las afirmaciones más disparatadas que han surgido en el ámbito del yoga, destacan:
- Posturas específicas pueden curar enfermedades graves.
- La práctica del yoga concede inmortalidad.
- Las enseñanzas de yoga pueden resolver problemas sociales complejos.
La relación entre yoga y creencias extremistas
Home establece paralelismos entre la narrativa de movimientos de extrema derecha, como QAnon, y la historia del yoga. Señala que tanto el yoga como estas ideologías utilizan un marco místico para atraer a sus seguidores, ofreciendo soluciones simplistas a problemas complejos.
Este fenómeno no es nuevo; Home argumenta que ha existido a lo largo de la historia y encuentra su manifestación en las prácticas contemporáneas de yoga. Esta relación con el fascismo y la pseudociencia plantea preguntas sobre la autenticidad de lo que se considera yoga hoy en día.
Un llamado a la reflexión sobre el futuro del yoga
Home cierra su análisis afirmando que la separación de la práctica física del bagaje ideológico que la acompaña es prácticamente imposible. Para él, intentar «higienizar» el yoga es un esfuerzo fútil, ya que sin su carga histórica, lo que se tendría es simplemente una forma de ejercicio que no podría ser reconocida como yoga.
En resumen, la historia del yoga moderno está entrelazada con conceptos de racismo, ocultismo y pseudociencia, un legado que aún impacta negativamente en la comunidad de yoga actual. La reflexión sobre estas conexiones es crucial para quienes buscan comprender la verdadera naturaleza de esta práctica y su impacto en la sociedad contemporánea.



