A veces, practicar yoga de manera relajada es justo lo que necesitamos para equilibrar nuestra vida ajetreada. En un mundo que prioriza la rapidez y la productividad, una sesión de yoga suave puede ser el alivio perfecto. No es necesario tener energía desbordante para disfrutar de los beneficios de esta práctica; en cambio, un enfoque más relajado puede ofrecer un respiro y un momento de conexión con uno mismo.
Este artículo presenta una secuencia de yoga de 10 minutos, ideal para esos días en los que la energía escasea pero el deseo de cuidar de uno mismo aún está presente. Sin importar si es para comenzar el día, relajarse al final de una jornada o simplemente encontrar un momento de calma, estas posturas invitan a la suavidad y la paz interior.
Secuencia de yoga de 10 minutos para una práctica suave
Para esta secuencia de yoga, se recomienda tener a mano dos bloques, aunque también se pueden utilizar libros o almohadas como soporte. La idea es facilitar las posturas y permitir una mayor relajación.
Postura fácil
Comienza sentado en posición de piernas cruzadas, también conocida como Postura Fácil. Asegúrate de que tu espalda esté recta y tus hombros relajados. Mantén las manos sobre tus rodillas, cerrando los ojos y enfocándote en tu respiración.
Postura de cabeza a rodilla girada
Extiende tu pierna derecha y lleva la planta de tu pie izquierdo hacia el interior de la pierna derecha. Con la mano derecha, camina a lo largo de tu pierna derecha y alza el brazo izquierdo por encima de tu cabeza, creando una curva lateral. Si deseas mayor soporte, coloca un bloque o una almohada bajo tu codo derecho y descansa tu cabeza en la palma de tu mano derecha. Mantén esta posición durante 10 respiraciones.
Círculos del observador
Siéntate erguido y coloca tu mano izquierda en el suelo detrás de ti, con los dedos apuntando hacia atrás. Realiza un movimiento semicircular con tu brazo derecho, luego extiéndelo hacia atrás mientras levantas las caderas en la Postura del Observador. Gira tu brazo derecho dos veces más antes de volver al suelo.
Postura de cabeza a rodilla girada (lado izquierdo)
Repite el ejercicio anterior, pero esta vez extiende tu pierna izquierda y lleva la planta de tu pie derecho hacia el interior de la pierna izquierda. Camina con la mano izquierda por tu pierna y extiende el brazo derecho por encima de la cabeza. Mantén durante 10 respiraciones, adaptando el ejercicio a tu comodidad.
Círculos del observador (lado izquierdo)
Siéntate y coloca tu mano derecha en el suelo detrás de ti mientras realizas el movimiento semicircular con la mano izquierda. Levanta las caderas en la Postura del Observador y realiza dos círculos más antes de bajar de nuevo.
Postura de gato-vaca
Colócate en cuatro patas y, al inhalar, baja el abdomen y arquea la espalda en la Postura de Vaca. Al exhalar, redondea la columna en la Postura de Gato. Realiza este ciclo durante 5 respiraciones antes de volver a una posición neutral.
Postura de cara de vaca
Toma asiento y lleva tu rodilla izquierda hacia el centro del tapete, apilando la rodilla derecha sobre la izquierda. Abre los pies hacia los lados y siéntate sobre tus huesos de la pelvis. Si prefieres, puedes estirar la pierna izquierda mientras mantienes la derecha cruzada. Permanece aquí durante 5 respiraciones.
Postura de cara de vaca girada
Inhala mientras levantas los brazos hacia el cielo y exhala al girar hacia la derecha. Coloca tu mano derecha detrás de ti para mantener el equilibrio y usa la mano izquierda para abrazar el muslo derecho hacia tu cuerpo. Mantén esta postura durante 3 respiraciones.
Punto de mesa
Cuando estés listo, desenreda las piernas y regresa a la posición de mesa, preparándote para la siguiente postura.
Postura de cara de vaca y giro (lado derecho)
Repite el ejercicio anterior, llevando la rodilla derecha al centro y apilando la rodilla izquierda sobre la derecha. Si es necesario, extiende la pierna inferior. Respira aquí y, luego, inhala mientras levantas tus brazos y exhala al girar hacia la izquierda. Mantén durante 3 respiraciones.
Postura de esfinge
Coloca tus codos ligeramente delante de tus hombros, separa tus piernas a la altura de las caderas y apoya las palmas en el suelo. Levanta el pecho en la Postura de Esfinge y mueve lentamente la cabeza de lado a lado. Cuando estés listo, regresa la cabeza al centro y baja el pecho al suelo.
Postura del niño
Coloca tus manos bajo los hombros, presiona con las palmas y empújate hacia atrás desde la posición de mesa hasta la Postura del Niño. Permanece aquí durante al menos 5 respiraciones, disfrutando de la relajación que ofrece esta postura.
Perro boca abajo
Presiona tus palmas contra el suelo, eleva las caderas desde la posición de mesa y colócate en la Postura de Perro Boca Abajo. Puedes mantenerte quieto o alternar el movimiento, caminando de un lado a otro mientras respiras.
Inclinación hacia adelante de pie
Camina con las manos hacia tus pies y dóblate hacia adelante. Puedes entrelazar los dedos detrás de tu cabeza o agarrar los codos opuestos, dejando que tu cuerpo se relaje y tu cuello se suelte. Mantén esta postura durante 6 respiraciones.
Postura fácil (final)
Con cuidado, baja a una posición cómoda, ya sea sobre tus talones o en posición de piernas cruzadas. Cuando estés listo, lleva las manos al centro del corazón, inclina la cabeza y agradece a tu cuerpo por haberse presentado en la práctica.
Este breve pero efectivo flujo de yoga es ideal para aquellos días en los que sientes que la energía escasea. Practicar una secuencia de yoga suave no solo ayuda a relajar el cuerpo, sino que también puede mejorar tu bienestar mental y emocional. Recuerda que lo más importante es escuchar a tu cuerpo y adaptar las posturas según lo necesites.
- Utiliza soportes como bloques o almohadas para mayor comodidad.
- Concéntrate en tu respiración mientras realizas cada postura.
- Permítete disfrutar del momento y de la relajación.
- Repite las posturas que más te gusten o te resulten beneficiosas.
- Recuerda que la práctica del yoga no requiere esfuerzo extremo; se trata de conectar contigo mismo.



