La postura de ocho ángulos, conocida como Astavakrasana, no solo es un desafío físico, sino que también encierra una profunda filosofía. Inspirada en la leyenda del sabio Astavakra, esta asana nos invita a liberar nuestras limitaciones y expandir nuestra comprensión del potencial humano. Este artículo te guiará a través de los beneficios, la técnica y los consejos necesarios para dominar esta asana.
La leyenda tras la postura de ocho ángulos
La postura de ocho ángulos se atribuye al sabio Astavakra, quien, según la tradición, fue maldecido en su gestación por su padre y nació con deformidades en ocho partes de su cuerpo. A pesar de sus limitaciones físicas, Astavakra se convirtió en un gran sabio y maestro, transmitiendo enseñanzas sobre la verdadera libertad interior. Su famosa frase, “Si uno se considera libre, lo es, y si se considera atado, lo está”, resuena en cada practicante de yoga.
Esta historia subraya la importancia de la percepción y la autoconfianza en la práctica del yoga. La postura de ocho ángulos es un recordatorio visual de que, aunque las circunstancias puedan parecer limitantes, la verdadera libertad se encuentra en nuestra mente y espíritu.
Beneficios de la postura de ocho ángulos
Practicar la postura de ocho ángulos proporciona una serie de beneficios tanto físicos como mentales. Entre ellos se destacan:
- Fortalecimiento muscular: Mejora la fuerza en brazos, muñecas y núcleo.
- Mejora del equilibrio: Aumenta la estabilidad y la conciencia corporal.
- Beneficios digestivos: La torsión ayuda a mejorar la digestión y la eliminación de toxinas.
- Flexibilidad: Incrementa la flexibilidad en caderas, piernas y columna vertebral.
- Conexión mente-cuerpo: Fomenta la concentración y la meditación en movimiento.
Es importante tener en cuenta que si sufres de lesiones en muñecas, codos o hombros, debes practicar con precaución y considerar consultar a un instructor de yoga antes de intentar esta postura.
Cómo realizar la postura de ocho ángulos: guía paso a paso
Realizar la postura de ocho ángulos puede parecer intimidante, pero con práctica y paciencia, puedes lograrlo. A continuación, se presenta una guía paso a paso para ayudarte en el proceso:
- Comienza en Dandasana (postura del bastón), con ambas piernas extendidas frente a ti.
- Flexiona la rodilla derecha hacia el pecho y coloca el brazo derecho en el interior de la pierna derecha. Toma el pie o el tobillo derecho con ambas manos y trata de ajustar la rodilla detrás del hombro derecho, como si te estuvieras colocando una mochila.
- Manteniendo la pierna derecha en su lugar, coloca las palmas de las manos en el suelo a los lados de tus caderas. Abre bien los dedos y mantén el pecho elevado.
- Con la pierna derecha posicionada, levanta suavemente la pierna izquierda y crúzala sobre la derecha.
- Empieza a doblar los codos en un ángulo de 90 grados, extendiendo el corazón hacia adelante como si te prepararas para una Chaturanga. Mantén las piernas apretadas y trata de estirarlas lo más rectas posible.
- Presta atención a que el hombro izquierdo no colapse y mantén ambos hombros alineados. Mantente en esta posición durante 3-5 respiraciones completas y luego regresa suavemente a la posición inicial. Repite el proceso del otro lado.
Consejos para mejorar en la postura de ocho ángulos
Dominar la postura de ocho ángulos requiere práctica, pero aquí hay algunos consejos útiles que pueden facilitar tu progreso:
- Fortalece tu núcleo: Trabajar en posturas que fortalezcan el abdomen, como Plank, Dolphin Plank y Navasana, es crucial para mantener la estabilidad.
- Incrementa tu flexibilidad: Dedica tiempo a posturas preparatorias como Pigeon, Happy Baby y flexiones hacia adelante para abrir caderas y piernas.
- Enfoca tu mirada: Mantén la vista en un punto fijo en el suelo o hacia tus pies para mejorar el equilibrio y la concentración.
- Practica con paciencia: La práctica constante y la paciencia son claves para dominar esta postura compleja.
Precauciones y consideraciones durante la práctica
Al igual que con cualquier otra asana, es esencial prestar atención a tu cuerpo y saber cuándo retroceder. Algunas consideraciones importantes son:
- Si sientes dolor en las muñecas, codos o hombros, detente y evalúa tu alineación y técnica.
- Considera realizar modificaciones o utilizar bloques para facilitar la postura.
- Practica en un ambiente seguro y cómodo, asegurándote de que el espacio esté libre de obstáculos.
Variaciones de la postura de ocho ángulos
Si la postura de ocho ángulos te parece demasiado desafiante, hay variaciones que puedes experimentar:
- Postura de ocho ángulos con apoyo: Usa bloques para elevar las manos y facilitar la postura.
- Variación de rodillas: Mantén las rodillas en el suelo mientras practicas la alineación de la parte superior del cuerpo.
- Postura de ocho ángulos con una pierna extendida: En lugar de cruzar ambas piernas, prueba mantener una pierna extendida hacia atrás para mayor estabilidad.
La postura de ocho ángulos es una expresión poderosa de fuerza, equilibrio y flexibilidad. A medida que avanzas en tu práctica, recuerda que cada pequeño progreso cuenta y que la verdadera maestría proviene de la dedicación y la atención plena. ¡Sumérgete en esta travesía y permite que tu cuerpo y mente se expandan en nuevas direcciones!


