Asistir a una clase de yoga no solo se trata de realizar posturas; es también una experiencia comunitaria donde el respeto y la atención mutua son fundamentales. Sin embargo, hay comportamientos que pueden arruinar la atmósfera de calma que se busca en estas sesiones. Si quieres asegurarte de no ser esa persona, aquí te presentamos algunas actitudes que es mejor evitar en tu próxima clase de yoga.
1. La falta de atención al teléfono móvil
Entrar a la sala de yoga con el teléfono en la mano puede parecer inofensivo, pero en realidad es una de las distracciones más grandes. A menudo, los estudiantes sienten la necesidad de revisar sus correos o mensajes mientras están en clase. Sin embargo, es importante recordar que un espacio de yoga debería ser un refugio de desconexión.
Si te encuentras en una clase de 60 minutos, considera que:
- Las redes sociales y los mensajes estarán ahí cuando termines.
- Tu atención plena es crucial para aprovechar al máximo la práctica.
- Existen situaciones que realmente necesitan atención urgente, pero son raras en comparación con la rutina diaria.
2. Practicar en tu propio mundo
Cada clase de yoga es una sinfonía de movimientos y respiraciones. Si todos están en postura de niño y tú decides hacer una postura diferente, la armonía se interrumpe. El yoga no es un entrenamiento de alta intensidad donde cada uno juega a su manera; es una práctica de cohesión y unidad.
Algunas recomendaciones para facilitar la práctica en grupo son:
- Respetar el flujo de la clase.
- Observar y seguir las indicaciones del instructor.
- Recuerda que el trabajo en equipo en yoga también es parte del aprendizaje.
3. Conversaciones que interrumpen al instructor
La comunicación es vital en las clases de yoga, pero hablar sobre otros temas mientras el maestro está dando instrucciones puede ser molesto. Es esencial mantener un ambiente de respeto, donde todos puedan escuchar y aprender.
Si necesitas hablar con alguien, intenta hacerlo en un tono bajo y en momentos adecuados, como antes de que comience la clase o durante la práctica de relajación.
4. Solicitar temperaturas más elevadas
En muchas clases de yoga, especialmente en las de yoga caliente, la temperatura ya está ajustada para maximizar los beneficios de la práctica. Pedir que la sala esté aún más caliente puede no solo ser innecesario, sino también incómodo para los demás.
Antes de realizar una solicitud de este tipo, considera:
- El bienestar general de todos los participantes.
- Que cada persona tiene diferentes tolerancias al calor.
- Que el objetivo es crear un ambiente cómodo para todos.
5. Ajustar físicamente a otros estudiantes
El deseo de ayudar a un compañero puede ser noble, pero es esencial recordar que los ajustes físicos deben ser realizados únicamente por el instructor. Tocar a otros sin su consentimiento puede resultar incómodo o incluso incómodo, además de interrumpir la concentración de la clase.
Si deseas ayudar, considera ofrecer apoyo verbal o simplemente animar a tus compañeros a concentrarse en su práctica.
6. Interrumpir la meditación final (Savasana)
El final de cada clase de yoga es un momento sagrado, donde los participantes se sumergen en un estado de relajación profunda. Si bien los retrasos al inicio de la clase pueden ser tolerados, es preferible no salir en medio de la meditación. Este tipo de interrupciones puede romper la calma y la meditación que se busca alcanzar.
Para evitar molestias, recuerda:
- Llegar a tiempo a la sesión.
- Respetar los momentos de silencio y reflexión.
- Ser consciente del impacto de tus movimientos en la tranquilidad del grupo.
7. La importancia del respeto en la práctica
La práctica del yoga se basa en principios de respeto, no solo hacia uno mismo sino también hacia los demás. La atención a los comportamientos que pueden incomodar a los demás es fundamental para crear un ambiente de aprendizaje y crecimiento conjunto.
Algunos consejos para fomentar un entorno positivo incluyen:
- Ser consciente de tu espacio y el de los demás.
- Practicar la escucha activa y seguir las directrices del instructor.
- Contribuir a la atmósfera de paz y tranquilidad.
8. Conclusiones sobre las buenas prácticas en yoga
El yoga es más que una serie de posturas; es una práctica de conexión y comunidad. Evitar comportamientos que interrumpen esta experiencia permitirá que todos disfruten de los beneficios de la clase. Reflexionar sobre nuestras acciones y cómo pueden impactar a los demás es un paso esencial para crecer tanto en la práctica como en la vida.
Considera estos puntos durante tu próxima clase y observa cómo la experiencia mejora, no solo para ti, sino para todos los que te rodean.


