Descubre la sorprendente verdad detrás de ajustar o no ajustar: lo que nadie te ha contado

A medida que el Yoga se globaliza, es evidente que las tradiciones que lo sustentan están evolucionando. Las diferentes culturas y épocas están moldeando la forma en que se transmiten sus enseñanzas, lo que plantea la pregunta crucial: ¿es necesario ajustar? El debate en torno a este tema no solo es relevante en el ámbito del Yoga, sino en la forma en que interactuamos con otros en un mundo cada vez más interconectado.

El diálogo sobre los ajustes en las clases de Yoga es vital. Ya sea a favor o en contra, reflexionar sobre este aspecto nos permite ampliar nuestra perspectiva y enriquecer nuestras opiniones de manera respetuosa. ¿Es correcto que un profesor ajuste manualmente a los alumnos en sus posturas? ¿O deberíamos optar por un enfoque que fomente la autonomía de cada practicante a través de guías verbales y visuales? En este artículo, exploraremos varios aspectos de esta conversación que apenas comienza a desarrollarse en el contexto hispanohablante.

El término «ajustar» en una clase de Yoga implica la intervención del instructor para modificar la postura de un alumno mediante el contacto físico. Esta práctica tiene como objetivo principal asegurar una alineación adecuada, prevenir lesiones, profundizar en las posturas y aumentar la conciencia corporal. Sin embargo, el enfoque tradicional de los ajustes está siendo cuestionado hoy en día por diversos factores, que incluyen la evolución de nuestra comprensión del espacio personal, nuevos modelos anatómicos, la creciente importancia de la propiocepción y un mayor enfoque en el consentimiento.

Tradición y modernización del Yoga

El debate sobre si es correcto o no ajustar posturas está profundamente ligado a la tradición del Yoga y su adaptación a nuevas sensibilidades culturales. Para algunos, los ajustes son una parte intrínseca de la herencia del Yoga, donde los maestros guiaban a los alumnos hacia una alineación correcta. Sin embargo, este enfoque se enfrenta a las sensibilidades contemporáneas que valoran la autonomía y el espacio personal.

En las culturas occidentales, el concepto de espacio personal es fundamental. La invasión de este espacio sin consentimiento puede interpretarse como una falta de respeto. En contraposición, en países como India, el contacto físico entre maestro y alumno se acepta más fácilmente, reflejando una estructura social más comunal y jerárquica. Este contraste cultural plantea preguntas sobre cómo y cuándo es apropiado intervenir en la práctica del Yoga.

¿Existen posturas correctas en Yoga?

Los defensores de los ajustes sostienen que hay maneras correctas de realizar las posturas. Argumentan que, con un toque cuidadoso y respetuoso, los ajustes pueden enriquecer la experiencia del practicante. Sin embargo, algunos expertos sugieren que el uso de ajustes puede no ser siempre apropiado, especialmente si estos activan memorias de traumas pasados en los alumnos. Jaume Rodríguez, profesor de Yoga, enfatiza la importancia de crear un entorno seguro donde los estudiantes se sientan en control de sus cuerpos.

Una clase de Yoga debería ser un refugio de sanación. Cada vez más, los docentes están optando por ajustes verbales y visuales, que pueden ser igual de efectivos si se comunican con claridad. Este enfoque promueve la autonomía del practicante y reduce el riesgo de incomodidad emocional.

Consideraciones anatómicas y lesiones

Otro argumento a favor de los ajustes es la seguridad física de los alumnos. Es innegable que la ejecución incorrecta de los asanas puede resultar en lesiones, tanto a corto como a largo plazo. La intervención a través de ajustes, cuando se realiza con un profundo entendimiento anatómico y en comunicación constante con el alumno, podría ser beneficiosa. Teresa Rodríguez, profesora de Yoga, señala que un ajuste cuidadoso puede guiar a los alumnos hacia una postura más segura.

No obstante, los nuevos hallazgos sobre la variabilidad anatómica plantean un desafío a esta noción. Las diferencias estructurales y funcionales entre los cuerpos humanos son complejas. Por ejemplo, las posturas que requieren una amplia rotación en la cadera pueden ser inalcanzables para algunas personas no por falta de flexibilidad, sino por la forma de sus huesos. Forzar a un alumno a «corregir» su postura puede provocar estrés en las articulaciones y aumentar el riesgo de lesiones.

El papel de la propiocepción en la práctica del Yoga

Los enfoques modernos del Yoga están priorizando la función sobre la forma estética. Esta nueva perspectiva anima a los practicantes a descubrir su propia alineación a través de la escucha interna y la exploración personal. La propiocepción se convierte en una herramienta clave en este proceso. Yazira Bernales, estudiante de Yoga, menciona que los ajustes físicos pueden interrumpir su estado de meditación y autoconexión.

Los ajustes como parte del tratamiento del dolor

A pesar de las reservas, los ajustes físicos pueden ofrecer consuelo y ayudar a los alumnos a conectar con su cuerpo, especialmente en contextos terapéuticos. Carlos García, profesor de Yoga Terapéutico, menciona que los ajustes son fundamentales para que los alumnos con problemas de movilidad o dolor crónico se sientan cómodos y alcancen sus objetivos terapéuticos. Un toque suave puede facilitar la relajación y el desarrollo de la propiocepción.

Sofía Gómez, profesora y practicante de Yoga, respalda la idea de que los ajustes son más un acompañamiento que una corrección. Gracias a las intervenciones de sus instructores, ha podido entender mejor la activación de diferentes partes de su cuerpo durante las posturas. Este enfoque resalta la importancia de los ajustes en la práctica de Yoga, siempre que se realicen con sensibilidad y respeto.

La importancia del consentimiento en el contacto físico

Aceptar un toque físico en una clase de Yoga es una cuestión de confianza. En años recientes, han salido a la luz numerosos casos de abuso por parte de maestros que han violado esa confianza. Por lo tanto, el consentimiento se ha convertido en una cuestión central en el debate sobre los ajustes. En entornos donde existe una jerarquía entre el maestro y el alumno, es fundamental actuar con precaución.

Muchos instructores, como Juan David González, enfatizan la necesidad de preguntar antes de realizar cualquier ajuste, y están atentos a las señales de incomodidad. Este enfoque promueve una relación más consciente y respetuosa entre maestro y alumno, donde ambos puedan expresar claramente sus límites.

Reflexiones sobre un debate en evolución

El debate sobre si ajustar o no es un proceso en constante evolución. Por un lado, los ajustes físicos pueden ser herramientas valiosas para aumentar la conciencia corporal y mejorar la práctica del asana. Por otro lado, las necesidades y sensibilidades individuales de cada alumno pueden hacer que el toque físico sea más un obstáculo que una ayuda. Si queremos mantener el Yoga como un espacio de respeto y sanación, es crucial mantener una actitud abierta y receptiva.

  • Fomentar la autonomía de los alumnos.
  • Respetar la diversidad anatómica y emocional.
  • Promover una comunicación clara y consensuada.
  • Priorizar el bienestar y la comodidad de los practicantes.

En última instancia, la práctica del Yoga debe ser un viaje de autodescubrimiento, donde cada persona pueda explorar su cuerpo y mente de manera segura y en un ambiente de respeto mutuo.

Musa

Musa

Instructor de yoga certificado por Yoga Alliance

Soy instructor de yoga certificado por Yoga Alliance con más de diez años de experiencia en la práctica y la enseñanza. He completado formaciones avanzadas de 200 y 500 horas en Hatha, Vinyasa y Yin Yoga, así como estudios complementarios en anatomía, meditación y filosofía yóguica. A lo largo de mi carrera he impartido clases presenciales y online para practicantes de todos los niveles, siempre fomentando un enfoque seguro, inclusivo y consciente. Me apasiona compartir cómo el yoga transforma la salud física y mental, y me mantengo al día asistiendo regularmente a talleres y cursos con maestros internacionales. Mi misión es ofrecer prácticas basadas en la evidencia que ayuden a cada persona a encontrar equilibrio, resiliencia y bienestar integral en su día a día.

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