En un mundo donde la prisa y el consumo parecen ser la norma, es fundamental reflexionar sobre cómo nuestras prácticas, incluidas aquellas que realizamos en el ámbito del yoga, se ven influenciadas por estas dinámicas. Este artículo explora la intersección entre el yoga y la sensibilidad ambiental, invitando a los practicantes a considerar su relación con el planeta de manera más profunda.
El impacto del consumismo en la práctica del yoga
Vivimos en una era en la que los sentidos son constantemente estimulados. Esta realidad, aunque enriquecedora en algunos aspectos, ha llevado al yoga a ser absorbido por el consumismo y la estética física. Cada vez más, las prácticas se enfocan en la apariencia exterior en lugar de la transformación interna que el yoga puede ofrecer.
Los verdaderos practicantes de yoga tienen la responsabilidad de examinar su relación con el mundo. El concepto de Svadhyaya, uno de los cinco Niyamas del yoga, destaca la importancia del autoconocimiento y el estudio personal. Esto no solo implica leer textos sagrados, sino también reflexionar sobre nuestras acciones y su impacto en nuestro entorno.
La pregunta que todos debemos hacernos es: ¿Cómo nos relacionamos con los demás y con la naturaleza? Este análisis crítico nos permite ver nuestros errores y trabajar en ellos, lo que es esencial para que el yoga ejerza su efecto transformador.
El desafío de los principios del yoga en la sociedad moderna
Las posturas de yoga, conocidas como “ásanas”, son solo una pequeña parte de esta rica disciplina. Recientemente, al repasar los cinco Yamas y los cinco Niyamas con mis alumnos, noté que muchos de ellos se sentían desconectados de estos conceptos. Esto es comprensible, dado que nuestra cultura occidental no está sumida en la tradición oriental.
Algunos de los principios, como el vegetarianismo, pueden resultar difíciles de aceptar. Para los yoguis, esta dieta no solo es una elección alimentaria, sino una forma de promover la no violencia y la paz mental. Reflexionar sobre estos principios puede llevarnos a cuestionar nuestra relación con:
- El medio ambiente
- La codicia
- La depredación de recursos
- El agradecimiento por lo que tenemos
- La búsqueda de una vida sencilla
Este proceso de reflexión requiere un esfuerzo constante y un compromiso con el cambio personal.
Reflexionando sobre nuestro impacto ambiental
En mis clases, utilizo a menudo cuerdas para ayudar a los alumnos en sus prácticas de ásanas. Sin embargo, he notado que muchos de ellos utilizan ropa hecha de fibras sintéticas, que provienen del petróleo. Esto me lleva a plantear la cuestión: ¿qué estamos haciendo para reducir nuestro impacto ambiental? Aunque hemos tomado conciencia sobre el uso excesivo de plástico, a menudo pasamos por alto la procedencia de nuestras prendas de vestir.
Este tipo de reflexiones son fundamentales si queremos avanzar en nuestra práctica de yoga de manera consciente. Aquí hay algunas acciones que podemos considerar:
- Elegir ropa hecha de materiales orgánicos y sostenibles
- Reducir el uso de productos de plástico en nuestras vidas diarias
- Fomentar el uso de transporte sostenible para llegar a las clases
- Promover el reciclaje y la reutilización de materiales en nuestras prácticas
Yoga como herramienta para la conciencia ambiental
La práctica del yoga no debe ser egoísta; debe incluir una profunda consideración por nuestro entorno. Cada practicante tiene el potencial de ser un agente de cambio. Desarrollar nuestra sensibilidad hacia el planeta y sus criaturas es un paso esencial en la evolución personal.
El Papa ha mencionado en varias ocasiones la importancia de cuidar la Tierra, un mensaje que resuena con los principios del yoga. Cada vez más líderes y figuras influyentes están levantando la voz para abordar los problemas ambientales. En este contexto, el yoga puede servir como una plataforma para poner en práctica una filosofía de vida más sostenible.
La comunidad de yoga como modelo de buenas prácticas ambientales
Si cada practicante de yoga se compromete a extender su sensibilidad hacia su comunidad y entorno, podríamos transformar la comunidad de yoga en un referente de buenas prácticas ambientales. Esta idea fue promovida por el Maestro B. K. S. Iyengar, quien siempre buscó formar a individuos que no solo mejoraran en su práctica, sino que también contribuyeran a una sociedad más consciente y compasiva.
Algunas ideas para fomentar esta transformación en la comunidad de yoga incluyen:
- Organizar talleres sobre sostenibilidad y yoga
- Incorporar prácticas de meditación centradas en la naturaleza
- Realizar eventos comunitarios de limpieza y reforestación
- Colaborar con organizaciones ambientales y sociales
Este enfoque no solo enriquecería la práctica del yoga, sino que también ayudaría a construir un futuro más sostenible para todos.
Olga Jiménez es profesora y fundadora de la Escuela Profesional de Yoga “Luz sobre el Yoga”. En celebración del centenario de B. K. S. Iyengar, el 14 de diciembre se realizará una tarde de actividades gratuitas, concluyendo con una cena vegetariana. Para asistir, se debe enviar un correo a la escuela y las plazas están limitadas hasta completar aforo.
Más información en: www.yogaiyengararavaca.wixsite.com/valdemarin



