El yoga terapéutico, conocido también como Yoga Cikitsā, se fundamenta en las enseñanzas más antiguas y tradicionales del yoga y el Āyurveda. Sin embargo, presenta un enfoque innovador que desafía las perspectivas más convencionales, especialmente para aquellos que provienen de una educación occidental. La clave está en aprender a partir de la experiencia práctica en lugar de limitarse a la teoría. Escribe Gabriela Binello.
Este enfoque implica una serie de preguntas profundas: ¿qué significa realmente aprender desde la experiencia? ¿Significa desestimar las fuentes tradicionales? ¿Implica ignorar las interpretaciones modernas? En absoluto. Aprender de la experiencia es un proceso que permite que la riqueza de las fuentes tradicionales se manifieste en la práctica misma.
La relación entre la práctica y el discernimiento
A través de la práctica del yoga, nos adentramos en distintas etapas del discernimiento. En las primeras fases, comenzamos a reconocer el sufrimiento y a identificar sus síntomas y causas subyacentes. Posteriormente, definimos objetivos claros, como la superación del sufrimiento, y los instrumentos necesarios para lograrlo. Estas etapas incluyen:
- Reconocimiento de nuestro sufrimiento
- Identificación de sus causas
- Aclaración de objetivos
- Elección de herramientas para la transformación
Es fundamental aceptar nuestra naturaleza, los ciclos de la vida y las variables que influyen en nuestra práctica, como nuestra personalidad o el contexto en el que nos encontramos. Durante los primeros pasos en el yoga, es común que nuestra relación con la práctica se perciba como superficial. Buscamos mejorar la postura, aliviar molestias físicas, aumentar la energía vital o simplemente sentirnos más ligeros. Sin embargo, la práctica del yoga es mucho más que una herramienta para el bienestar físico.
El papel del maestro en la transformación
La enseñanza del yoga se basa en una relación directa entre el estudiante y el maestro, quien tiene la capacidad de “ver” más allá de lo superficial. Esta percepción se desarrolla a lo largo del tiempo y es el resultado de la experiencia acumulada. El maestro no solo observa; ve a sus alumnos, incluso más allá de lo que ellos mismos pueden reconocer. Este proceso no es mágico, sino el resultado de una práctica constante.
El encuentro con un maestro es esencial para el desarrollo del potencial transformador del yoga. El maestro actúa como un espejo, reflejando los hábitos, resistencias y zonas de confort que limitan la exploración del potencial de cada alumno. Esto permite que el estudiante comience a confrontar y superar sus patrones limitantes.
La importancia de la personalización en la práctica
En una reciente experiencia de formación con profesoras de yoga terapéutico, se discutió un caso de un alumno con dolor crónico en la espalda. A pesar de haber vivido con este dolor durante más de 20 años, se determinó que su tratamiento no debería ser uniforme. Cada profesora propuso diferentes intervenciones, y una de las propuestas llamó la atención por no centrarse en aliviar el dolor inmediato.
El intercambio reveló la importancia de personalizar la práctica. Una profesora mencionó que, dado que el alumno era activo y dinámico, podría beneficiarse de prácticas más exigentes. Sin embargo, se cuestionó la necesidad de que el alumno también conectara con su necesidad de suavidad. La reflexión llevó a la conclusión de que a veces, es fundamental ofrecer una práctica que invite a la calma y la atención hacia el propio cuerpo.
Convertirse en espejos: el arte de mirar
En el contexto del yoga terapéutico, nuestra labor como profesores implica convertirnos en espejos que permiten a los alumnos mirarse a sí mismos y reconocer lo que han naturalizado en su vida cotidiana. Este proceso puede resultar doloroso al principio, pero a menudo es un paso necesario hacia la sanación. Al ver, los alumnos pueden dejar de vivir en piloto automático, comenzando a escuchar las señales de su cuerpo.
El rol de espejo requiere un entrenamiento profundo y continuo en el arte de observar. El vínculo que se establece entre el profesor y el alumno es crucial; si el profesor se entrena para mirar con atención, el alumno aprenderá a ver y, por ende, a transformarse.
La práctica constante como camino hacia la sanación
La transformación que se logra a través de la práctica del yoga es un proceso continuo. Los alumnos deben estar dispuestos a enfrentar sus propias limitaciones y patrones de comportamiento. A medida que se involucran en la práctica, pueden comenzar a notar cambios significativos en su percepción de sí mismos y en su relación con el dolor y el sufrimiento.
Este camino puede incluir:
- Reconocimiento de patrones de comportamiento
- Exploración de emociones reprimidas
- Desarrollo de una mayor conciencia corporal
- Aprendizaje sobre los ciclos de la vida y su impacto en la práctica
Al practicar con atención y dedicación, los alumnos no solo trabajan en el alivio de síntomas físicos, sino que también se embarcan en un viaje de autoconocimiento y sanación profunda.
Reflexiones finales sobre el yoga terapéutico
El yoga terapéutico ofrece un espacio único para la exploración personal y la transformación. A través de la práctica y la relación con un maestro capacitado, los alumnos pueden encontrar un camino hacia la sanación que trasciende lo físico. Este enfoque se basa en la comprensión de que cada individuo es un universo en sí mismo, con sus propias experiencias, desafíos y potencialidades.
En última instancia, el yoga no solo es una serie de posturas; es una invitación a mirar dentro de nosotros mismos y confrontar lo que encontramos allí. La práctica se convierte en un viaje de autodescubrimiento que puede llevar a la libertad y a la realización personal.
Gabriela Binello es directora del primer Programa de Yoga Terapéutico en habla hispana certificado internacionalmente (IAYT), así como del Programa de Yoga Terapéutico para la Comunidad en la escuela Proyectomadre. Desde 2012, es formadora de profesores de Yoga Personalizado y ha publicado varios libros sobre el tema.



