La Kumbha Mela es mucho más que un simple festival; es la mayor peregrinación religiosa del mundo, donde millones de personas se reúnen en un evento que trasciende fronteras y tradiciones. Este encuentro espiritual, que se celebra cada doce años en cuatro sagrados lugares de la India, atrae a devotos y curiosos de todos los rincones del planeta. ¿Pero qué hace que esta festividad sea tan especial? Acompáñame a descubrirlo.
Una tradición ancestral que trasciende generaciones
Desde el 14 de enero hasta el 26 de febrero, millones de peregrinos convergen en el triveni sangam, la confluencia de los ríos Ganges, Yamuna y Saraswati. Este año, la Kumbha Mela se lleva a cabo en Prayag, en el estado de Uttar Pradesh, el más poblado de la India con casi 200 millones de habitantes. Este evento ha sido reconocido por la UNESCO como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, destacando su importancia cultural y espiritual.
Las cuatro ciudades que albergan la Kumbha Mela son:
- Prayag (también conocida como Allahabad).
- Haridwar.
- Nasik.
- Ujjain.
Para dimensionar la magnitud de este evento, se puede comparar con otras peregrinaciones religiosas. Según el autor Javier Hernández Sinde, en su libro Kumbha Mela, peregrinación a la inmortalidad, la Kumbha Mela atrae cuarenta y tres veces más peregrinos que los que visitan La Meca anualmente y dieciséis veces más que los que se dirigen a Fátima en un año. Durante sus días más propicios, la festividad recibe un promedio de 20 millones de visitantes.
Rituales y ceremonias: el corazón de la Kumbha Mela
El ritual central de la Kumbha Mela es el snana, o baño purificatorio en las aguas sagradas. Se estima que más de 400 millones de peregrinos llegarán de diversas partes de la India y del mundo. Este año, se espera que supere el récord de 50 millones de peregrinos que asistieron en un solo día, el 4 de febrero de 2019.
Durante los días de mayor afluencia, se organizan grandes procesiones, siendo la más destacada el Sahi snana o baño real. En esta ceremonia, los Naga babas, devotos de Shiva que se caracterizan por su desnudez y su cuerpo cubierto de cenizas, lideran la procesión, entonando cánticos a su deidad. Este ritual resalta la devoción y la entrega de los participantes, quienes buscan purificarse y acercarse a lo divino.
El significado astrológico de la Kumbha Mela
Las fechas de la Kumbha Mela no son arbitrarias; son calculadas mediante complejos cálculos astrológicos que consideran las posiciones de Júpiter, la Luna y el Sol. En Prayag, la celebración ocurre durante los meses de enero y febrero, cuando Júpiter está en Tauro y el Sol entra en Capricornio. Este evento de casi un mes y medio incluye días destacados como:
- Makar Sankranti: inicio del movimiento del Sol hacia el norte.
- Ekadashi: los primeros once días de la luna nueva.
- Amavasya: la luna nueva, considerado un momento propicio para los rituales.
Además, cada seis años se realiza una Ardha Mela en Prayag y Haridwar, que ofrece una versión más reducida de la Kumbha Mela.
Un microcosmos de fe y cultura
Durante la Kumbha Mela, la zona se transforma en una vasta ciudad temporal, con más de 100,000 tiendas para albergar a los peregrinos. Los que pueden permitírselo se alojan en tiendas de lujo, mientras que otros se acomodan en el suelo, arropados por mantas proporcionadas por organizaciones religiosas. El ambiente es una fusión de espiritualidad y comunidad.
Numerosas sanghas, organizaciones religiosas, ofrecen comidas vegetarianas gratuitas a los asistentes. En esta gran ciudad temporal, se pueden encontrar representantes de diversas sampradayas, escuelas y tradiciones del Sanatana Dharma, el término original del hinduismo.
Los sadhus, renunciantes y ascetas provenientes de lugares remotos, también son parte integral del evento. Muchos de ellos buscan compartir sus enseñanzas y participar en rituales, como el homa (ofrendas al fuego) y pujas (ceremonias). Estos sadhus desempeñan un papel fundamental en la atmósfera de la Kumbha Mela, ofreciendo su sabiduría y experiencia a los peregrinos.
La historia mítica detrás de la Kumbha Mela
La Kumbha Mela tiene sus raíces en las antiguas escrituras sagradas, los Puranas. Según la leyenda, los devas (semidioses) y los asuras (demonios) pactaron batir el océano de leche (samudra manthan) para obtener el amrita, el néctar de la inmortalidad. Durante este proceso, el dios Vishnu apareció en forma de Dhanvantari sosteniendo una kumbha (vasija) que contenía el néctar.
En la lucha por el néctar, gotas del mismo cayeron en los sitios que hoy celebran la Kumbha Mela: Haridwar, Prayag, Ujjain y Nasik. Esto convirtió a estas ciudades en lugares sagrados, donde los fieles se congregan para buscar la purificación y la salvación espiritual.
El perfil de los peregrinos: diversidad en la unidad
La imagen que suele proyectarse de la Kumbha Mela es la de sadhus con largas barbas y cuerpos cubiertos de cenizas, pero en realidad, la mayoría de los peregrinos son personas comunes y corrientes, familias que llegan de diversas partes de India. El objetivo principal de estos peregrinos es:
- Realizar el snana en aguas sagradas.
- Escuchar discursos de maestros espirituales.
- Participar en rituales y ceremonias.
También se observa la presencia de hindúes no indios, principalmente de Europa y América, así como turistas que buscan experimentar la riqueza cultural de este evento, aunque no tengan una conexión religiosa. La Kumbha Mela es, en esencia, un crisol de fe, cultura y espiritualidad que invita a la reflexión y al autoconocimiento.
Asistir a la Kumbha Mela es una experiencia transformadora, no solo para los devotos, sino para cualquier persona que busque sumergirse en la riqueza espiritual de la India. La Kumbha Mela es una celebración de la vida, un recordatorio de que en la diversidad de las creencias, todos compartimos un deseo común de conexión y trascendencia.



