La búsqueda de un propósito más elevado en la vida es un tema recurrente en la espiritualidad. A menudo nos preguntamos qué sucede con nosotros al final de nuestra existencia y cómo el nivel de conciencia que hemos desarrollado a lo largo de nuestra vida influye en este proceso. En este artículo, exploraremos en profundidad los niveles de conciencia y la importancia de elevarlos para disfrutar de un viaje espiritual más enriquecedor.
Comprendiendo los niveles de conciencia
Los niveles de conciencia son un marco que nos ayuda a evaluar nuestra percepción y comprensión de la realidad. Estos niveles, que se pueden comparar con etapas de evolución personal, se articulan a través de diferentes grados de vibración y luz. La analogía del loto, utilizada por maestros ancestrales, ilustra cómo cada nivel de conciencia se asocia con una flor de loto que refleja la luminosidad interna de cada individuo.
El loto, con sus distintos colores y cantidades de pétalos, simboliza la progresión espiritual de la siguiente manera:
- Rojo (4 pétalos): Representa el nivel instintivo.
- Amarillo (10 pétalos): Asociado al nivel emocional.
- Azul (16 pétalos): Se refiere al nivel racional.
- Blanco (ilimitado): Simboliza la conciencia plena.
Cada pétalo representa una frecuencia de vibración que se incrementa con el crecimiento interno, lo que indica que un mayor número de pétalos se traduce en una mayor comprensión y conexión con la existencia.
El ser humano y su evolución consciente
La evolución de la conciencia humana puede verse como un viaje educativo. Imagina que la vida es una universidad, donde cada nivel de conciencia representa un año de estudio. Al igual que un estudiante debe completar ciertos créditos para graduarse, nosotros también debemos elevar nuestro nivel de conciencia para avanzar en nuestro crecimiento espiritual.
La medición del crecimiento interior no se realiza a través de calificaciones, sino a través de la vibración y la luz que emitimos. Aquellos que logran una alta vibración y un flujo luminoso intenso están en el camino hacia la iluminación.
Para evaluar el nivel de conciencia de una persona, hay varios indicadores relevantes:
- La capacidad de auto-reflexión y autoconocimiento.
- La calidad de las relaciones interpersonales y empatía.
- La búsqueda activa de conocimiento y sabiduría.
Niveles de conciencia: una exploración detallada
Profundizando en cada uno de los niveles de conciencia, podemos entender mejor las características y desafíos que presenta cada uno.
Nivel instintivo: el nivel tamásico
Este nivel es el más básico, donde los instintos dominan el comportamiento humano. En este estado, la persona actúa de manera casi automática, guiada por impulsos heredados y patrones genéticos. La vibración es baja, y la capacidad de discernimiento se ve oscurecida por la ignorancia.
Características del nivel tamásico:
- Comportamientos repetitivos y automáticos.
- Falta de autoconciencia y reflexión.
- Predominio del miedo y la confusión.
Nivel emocional: el nivel rajásico
En este estado, los hábitos y creencias comienzan a influir en las decisiones. La persona transita entre deseos y ansiedades, actuando a menudo de forma impulsiva. Este nivel es una etapa de transición hacia una mayor conciencia, pero también está marcado por la agitación mental.
Características del nivel rajásico:
- Influencia de los deseos y apegos.
- Inquietud y búsqueda constante de gratificación.
- Desarrollo de creencias que limitan la percepción.
Nivel racional: el nivel sáttvico
Este nivel es donde comienza un desarrollo más equilibrado, caracterizado por una búsqueda activa de conocimiento y comprensión del mundo. La inteligencia interpersonal y la capacidad de razonar se expanden, llevando a la persona hacia prácticas que fomentan el crecimiento espiritual.
Características del nivel sáttvico:
- Interés genuino por aprender y crecer.
- Desarrollo de relaciones sanas y empáticas.
- Búsqueda de la verdad y la autenticidad.
Nivel de conciencia plena: el nivel de supraconciencia
Alcanzar este nivel es experimentar una conexión profunda con la existencia. La persona que vive en este estado está en paz consigo misma y con el mundo, libre de las limitaciones de las gunas. Este es un estado de iluminación donde se busca la verdad suprema.
Características del nivel de supraconciencia:
- Vibración infinita y amor universal.
- Convivencia con la dualidad sin apego.
- Percepción clara de la realidad.
Consecuencias de vivir con un nivel de conciencia bajo
La pregunta que todos nos hacemos es: ¿qué ocurre si terminamos nuestra vida con un nivel de conciencia bajo? Para entender esta cuestión, volvamos a la analogía de la universidad. Si no logramos completar un nivel, no obtendremos el título, pero los créditos acumulados pueden ser utilizados en futuras vidas. Así, la evolución espiritual no se detiene.
El Bhagavad Gita ofrece una guía sobre este tema:
- Si una persona muere dominada por Tamas, renacerá en un estado inferior, quizás como un animal.
- Si la muerte llega en un estado rajásico, la nueva vida estará llena de actividad frenética y desasosiego.
- Si se muere en un estado sáttvico, el alma ascenderá a planos más elevados, donde se busca la verdad.
Este sistema de créditos espirituales sugiere que, aunque no hayamos alcanzado el nivel más alto, siempre hay oportunidades de aprendizaje y crecimiento en futuras existencias.
La importancia de la autoevaluación
Es fundamental que cada individuo reflexione sobre su propio nivel de conciencia. Hacer una autoevaluación honesta nos permite identificar áreas de mejora y establecer un camino claro hacia el crecimiento espiritual. Algunos métodos para facilitar esta autoevaluación incluyen:
- Prácticas de meditación diaria para aumentar la autoconciencia.
- Diarios de gratitud para cultivar una mentalidad positiva.
- Interacción consciente con los demás, fomentando la empatía.
El camino hacia la iluminación es una travesía personal que requiere compromiso y dedicación. Al elevar nuestro nivel de conciencia, no solo beneficiamos a nuestro ser interior, sino que también impactamos positivamente en el entorno que nos rodea.
Pedro López Pereda. Creador del centro Namaskar de yoga y autorrealización en la línea de Antonio Blay. Presidente de la Fundación Yoga y de la Asociación Yoga Meditativo. Miembro de la Asociación Nacional de Profesores de Yoga. Maestro de Reiki.
Ha publicado, entre otros libros: El mandala oculto (2017), El cuenco vacío (2018) y Las leyendas del Yoga. El origen mitológico de la meditación, el pranayama y las posturas de yoga (2021).



