El yoga es una práctica milenaria que combina cuerpo, mente y espíritu, ofreciendo una variedad de estilos y técnicas para alcanzar el bienestar integral. Una de estas formas es el Yoga Kriya, que destaca por su enfoque en la purificación de la conciencia y la conexión con la energía universal. Si te interesa explorar esta práctica y descubrir sus beneficios, sigue leyendo.
¿Qué es el Yoga Kriya?
El Yoga Kriya es una disciplina que busca purificar tanto la mente como el cuerpo, facilitando así el acceso a un estado meditativo profundo. Según el maestro Alan Finger, esta práctica te permite «sentarte y no hacer nada», lo que, aunque parezca sencillo, es un estado altamente transformador. Cuando logras desconectar de las distracciones externas, puedes sintonizar con una inteligencia universal que promueve la inspiración, la inteligencia y la intuición.
Esta técnica se presenta como una excelente introducción a la meditación ISHTA, una combinación de asanas, respiración y sonido que te prepara para la meditación. A lo largo de las distintas posturas, se enfatiza la importancia de la atención interior, lo que se facilita al mantener los dedos cerrados durante las prácticas.
Beneficios del Yoga Kriya
La práctica del Yoga Kriya ofrece múltiples beneficios que impactan tanto a nivel físico como emocional. Algunos de ellos son:
- Purificación energética: Ayuda a eliminar bloqueos energéticos que pueden afectar tu bienestar.
- Reducción del estrés: Contribuye a una disminución significativa de la ansiedad y el estrés cotidiano.
- Aumento de la concentración: Mejora la capacidad de enfoque y concentración mediante la práctica de la meditación.
- Conexión espiritual: Fomenta una mayor conexión con la espiritualidad y el autoconocimiento.
- Flexibilidad y fortaleza: Las posturas (asanas) promueven una mayor flexibilidad y fortaleza física.
Cómo practicar Yoga Kriya
La práctica del Yoga Kriya se basa en una serie de posturas que combinan movimiento, respiración y meditación. A continuación, se describen algunas de las posturas más comunes y su ejecución.
Postura de la vaca (Bitilasana)
Para esta postura, colócate sobre las manos y las rodillas, asegurándote de que las muñecas estén alineadas bajo los hombros. Mantén los dedos cerrados. Al inhalar, eleva la columna torácica hacia el pecho, sintiendo la longitud desde la coronilla hasta la base de la columna. En este momento, concéntrate en el sonido «sa».
Postura del gato (Marjaryasana)
Desde la postura del gato, exhala y mete el vientre hacia la columna, observando cómo la lumbar se eleva. Siente la energía fluir a lo largo de la columna mientras piensas en el sonido «hum». Repite esta secuencia de la vaca y el gato de 3 a 4 veces, sincronizando tu respiración con el movimiento.
Postura del niño (Balasana)
Desde la postura de la vaca, exhala y siéntate sobre los talones, extendiendo los brazos frente a ti y apoyando el vientre sobre los muslos. Permite que la cabeza repose en el suelo, sintiendo la conexión con la tierra.
Pilar de postura de la fuerza (Bali)
Regresa a la postura arrodillada e inhala mientras elevas los brazos por encima de la cabeza. Mantén el abdomen activo y siente cómo la energía «sa» desciende al exhalar. Luego, vuelve a la postura del niño para notar la distribución del «hum».
Postura de la cobra (Bhujangasana)
Desde la postura del niño, inhala para apoyarte sobre cuatro puntos y baja la pelvis al suelo, estirando las piernas hacia atrás. Junta los omóplatos y siente cómo la energía «sa» se desplaza desde la cabeza hasta el suelo pélvico. Al exhalar, regresa a la postura del niño y repite.
Postura del delfín
Colócate sobre cuatro puntos y baja los codos a la esterilla. Presiona los antebrazos contra el suelo y eleva las caderas hacia el techo. Si los isquiotibiales o los hombros están rígidos, puedes doblar las rodillas. Mantén esta posición mientras sientes el flujo de energía «sa-hum».
Postura de la sirena
Siéntate con las piernas extendidas y los brazos detrás, presionando con las yemas de los dedos en el suelo. Mantén los cuádriceps activos y siente la alineación energética desde la coronilla hasta la base de la columna, utilizando el sonido «sa-hum» en cada respiración.
Postura del bastón (Dandasana)
Desde la postura del rayo (Vajrasana), desplaza los isquiones a la parte izquierda de tus pies y engancha el pie izquierdo sobre el tobillo derecho. Alza el brazo izquierdo por encima de la cabeza, sintiendo la longitud desde las yemas de los dedos hasta el isquion. Mantén esta postura durante 4 respiraciones y repite del otro lado.
Integración de la práctica en la vida diaria
Integrar el Yoga Kriya en tu vida diaria puede ser una forma efectiva de mantener el equilibrio físico y emocional. Aquí hay algunas sugerencias:
- Establece una rutina: Dedica un tiempo específico cada día para practicar, incluso si son solo unos minutos.
- Respiración consciente: Practica la respiración consciente en momentos de estrés o ansiedad para encontrar calma.
- Medita regularmente: Incluye sesiones cortas de meditación después de practicar asanas para profundizar la conexión espiritual.
- Escucha tu cuerpo: Presta atención a las señales de tu cuerpo y ajusta las posturas según tus necesidades.
Conclusiones sobre el Yoga Kriya
El Yoga Kriya no solo es una práctica de asanas, sino un camino hacia la transformación personal. A través de la purificación de la conciencia y la conexión con la energía vital, esta práctica te permite experimentar un estado de meditación más profundo y enriquecedor. Con el tiempo y la dedicación, podrás descubrir un mayor sentido de paz y bienestar en tu vida cotidiana.


