En la actualidad, el yoga se ha convertido en una práctica reconocida y valorada en el ámbito educativo, especialmente en la infancia. Sin embargo, surge la pregunta: ¿qué tipo de yoga es realmente beneficioso para los niños? Este artículo, escrito por Luisa Cuerda, profundiza en la meditación adecuada que deberían experimentar los más pequeños, desglosando aspectos clave que van más allá de la mera relajación.
Reflexionando sobre el yoga en la educación infantil
Con el creciente interés por el yoga en colegios y AMPAs, es crucial preguntarse si las prácticas de meditación que se ofrecen son realmente las adecuadas para los niños. La premisa común se basa en enseñarles a relajarse, pero esto puede ser solo una parte de un enfoque más amplio.
En el contexto del yoga para adultos, la flexibilidad, la fuerza y el bienestar son los principales focos de atención. Esto contrasta fuertemente con la experiencia de muchos niños, que a menudo se encuentran aburridos en estas clases. Esta discrepancia resalta la necesidad de entender qué se está promoviendo como yoga y qué objetivos se persiguen realmente.
Además, es importante considerar el sincretismo que ha surgido entre diferentes prácticas de meditación, como el mindfulness y el vipassana, que a menudo se confunden con el yoga. Esta mezcla puede llevar a una comprensión distorsionada de lo que significa practicar yoga, especialmente en un contexto educativo.
El legado de los Yogasūtra de Patañjali
El Yogasūtra de Patañjali es fundamental para entender la verdadera esencia del yoga. Su enfoque es pedagógico y universal, lo que permite que cualquier persona pueda acercarse a sus enseñanzas. Sin embargo, la meditación que allí se propone es poco conocida y raramente practicada en occidente.
Este texto antiguo establece un camino sistemático que comienza con la práctica de āsana y culmina en la triada de dhāranā, dhyāna y samādhi. Estos conceptos son esenciales para alcanzar la claridad mental y la libertad del espíritu, algo que puede ser extremadamente beneficioso para los niños.
Fases de la meditación en el yoga
La meditación que describe Patañjali se estructura en varios pasos que permiten a los practicantes, incluidos los niños, avanzar de manera efectiva. A continuación, se muestran las fases principales:
- Āsana: La preparación física que permite al cuerpo estar en condiciones óptimas para la meditación.
- Prāṇāyāma: Control de la respiración, que ayuda a centrar la mente y calmar el cuerpo.
- Pratyāhāra: Dominio de los sentidos, que permite minimizar distracciones externas.
- Dhāranā: Concentración en un objeto específico, que puede ser un tema positivo que inspire o motive.
- Dhyāna: Meditación, donde la atención se enfoca completamente en el objeto elegido.
- Samādhi: La plena integración con el objeto de meditación, donde la mente se libera de distracciones.
Esta secuencia resalta la importancia de seguir un proceso claro, donde cada etapa prepara el terreno para la siguiente. No se trata simplemente de sentarse y meditar; es un viaje hacia el interior que los niños pueden emprender con claridad y propósito.
El concepto de “objeto” en la meditación
En el contexto de la meditación, el «objeto» se refiere al elemento sobre el cual se centra la atención. Este puede variar enormemente y es profundamente personal. Puede ser:
- Un valor abstracto como la tolerancia o la compasión.
- Una figura inspiradora, como un ser querido o un mentor.
- Un concepto espiritual, como el amor divino.
- Un lugar que evoque sentimientos de paz y calma.
Este proceso de meditación se centra en despojar al objeto de las connotaciones que le hemos dado a lo largo del tiempo, buscando su esencia pura. A través de la práctica constante, los niños aprenderán a relacionarse con estos objetos de manera más significativa.
La importancia de la práctica regular
Para que los niños se beneficien realmente de la meditación, es crucial establecer una práctica regular. Sin embargo, no se trata de forzar sesiones prolongadas. A menudo, un periodo de cinco a diez minutos es suficiente para empezar.
La clave está en la calidad y no en la cantidad. La práctica debe ser un espacio de exploración y descubrimiento, no una lucha contra la mente o el tiempo. De esta manera, los niños pueden desarrollar una relación más saludable con su interior.
Consideraciones finales sobre el yoga para la infancia
El yoga y la meditación tienen el potencial de ser herramientas extremadamente valiosas para el desarrollo de los niños. No obstante, es esencial que estos se enseñen de manera adecuada, respetando su esencia y adaptándose a las necesidades de cada niño.
El objetivo final es promover la libertad del espíritu y la expansión de la luz interior, permitiendo que los niños sean más conscientes de sí mismos y de su entorno. Así, el yoga se convierte en una práctica no solo física, sino también mental y espiritual, que puede acompañar a los niños a lo largo de toda su vida.
Luisa Cuerda es profesora de yoga certificada en la tradición de Krishnamacharya, dedicándose a la enseñanza y la práctica del yoga de manera continua.



