En un mundo cada vez más acelerado y lleno de compromisos, el Yoga Restaurativo se presenta como una vía de escape hacia la calma y la introspección. Esta práctica, más que una serie de posturas, es un viaje hacia el interior, donde el objetivo principal es dejar ir el estrés y encontrar un equilibrio emocional. A través de posturas sencillas y el uso de accesorios, se busca ofrecer al cuerpo un descanso profundo que permita la sanación mental y física.
Comprendiendo el Yoga Restaurativo
El Yoga Restaurativo se enfoca en la relajación profunda y la restauración del cuerpo y la mente. A diferencia de otras formas de yoga que pueden ser más dinámicas y exigentes, este estilo se centra en posturas que se mantienen durante períodos prolongados para fomentar una experiencia meditativa.
Judith Janson Lasater, una de las principales autoras en este campo, enfatiza que el Yoga Restaurativo permite a los practicantes cambiar su enfoque de atención, promoviendo un sentido de bienestar que trasciende la práctica misma. Este tipo de yoga no solo ayuda a liberar tensiones acumuladas, sino que también cultiva una mayor consciencia sobre uno mismo.
La práctica del Yoga Restaurativo puede incluir posturas como Savasana, donde el cuerpo se relaja en una posición de descanso, permitiendo que la mente se aquiete y se conecte con el presente.
Las posturas más comunes del Yoga Restaurativo
Las posturas utilizadas en el Yoga Restaurativo son fundamentales para alcanzar el estado deseado de relajación. Cada postura está diseñada para aliviar el estrés y proporcionar un sentido de estabilidad. Aquí se presentan algunas de las más comunes:
- Savasana o postura del cadáver: Esta es quizás la postura más emblemática del Yoga Restaurativo. Se utiliza para liberar la tensión acumulada y fomentar la calma mental.
- Supta Baddha Konasana: Con las plantas de los pies juntas y las rodillas abiertas, esta postura abre el área de la cadera y promueve una profunda relajación.
- Viparita Karani: Elevando las piernas contra la pared, esta postura ayuda a disminuir la fatiga y mejora la circulación.
- Balasana o postura del niño: Ideal para liberar la tensión en la espalda y el cuello, proporcionando un espacio seguro para la introspección.
Preparación para la práctica del Yoga Restaurativo
Antes de comenzar con cualquier postura, es crucial preparar el entorno y contar con los accesorios necesarios. Aquí te explicamos cómo hacerlo:
- Encuentra un espacio tranquilo y amplio donde no te interrumpan. Extiende tu esterilla de yoga sobre una superficie plana.
- Reúne tus accesorios: mantas, bloques y cojines. Estos elementos serán esenciales para soportar tu cuerpo y facilitar la relajación.
- Para la postura de Savasana, enrolla una manta para colocarla bajo los tobillos, lo que ayuda a alinear los tendones de Aquiles.
- Configura un bloque bajo los muslos y un cojín en un ángulo de 45 grados para elevar las piernas y permitir un descanso óptimo.
Configuración de las mantas para mayor comodidad
Las mantas son herramientas esenciales en la práctica del Yoga Restaurativo. Aquí hay una guía para utilizarlas efectivamente:
- Coloca dos mantas a los lados de tu cuerpo para apoyar las muñecas y utiliza uno de los pliegues para cubrir las manos, asegurando que los codos permanezcan en contacto con el suelo.
- La tercera manta debe estar enrollada y posicionada bajo la cabeza, rellenando el espacio entre el cuello y el suelo para mantener una postura neutral.
- Asegúrate de que la barbilla esté ligeramente más baja que la frente para evitar cualquier tensión en el cuello.
La experiencia de permanecer en la postura
Una vez que te hayas acomodado en Savasana, comienza a conectar con tu cuerpo. Esta fase es fundamental para experimentar los beneficios del Yoga Restaurativo:
- Comienza observando tus pies y piernas, y luego dirígete hacia tus manos y brazos, tomando conciencia de cómo se siente cada parte de tu cuerpo.
- Permite que tus órganos abdominales caigan suavemente hacia la pelvis con cada exhalación.
- Libera la tensión en la mandíbula y respira lentamente, permitiendo que tu respiración se vuelva casi imperceptible.
Este proceso de introspección es conocido como pratyahara, la retirada de los sentidos. Al cerrar los ojos y centrarte en tu respiración, puedes despojarte de las distracciones externas y sumergirte en una profunda conexión contigo mismo.
Regreso a la conciencia
Cuando el tiempo de Savasana termine, es esencial regresar suavemente a la conciencia. Aquí te presentamos algunos pasos para hacerlo:
- Permite que tu conciencia emerja lentamente, sintiendo cómo tu respiración se adapta de nuevo al entorno.
- Realiza respiraciones largas y profundas, sintiendo cómo el sacro vuelve a tocar el suelo.
- Flexiona las rodillas hacia el pecho y gírate suavemente hacia uno de tus lados antes de sentarte.
Este regreso gradual ayuda a mantener la serenidad que has cultivado durante la práctica.
Consejos para instructores de Yoga Restaurativo
Si eres instructor, guiar a tus alumnos en Savasana puede ser un proceso transformador. Aquí hay algunas recomendaciones para hacerlo de manera efectiva:
- Invita a los alumnos a entrar en la postura con palabras suaves y descriptivas que fomenten la relajación.
- Permite que el silencio hable; a menudo, menos es más en esta práctica.
- Confía en el proceso y en la capacidad de tus alumnos para conectar con su interior.
Recordar que la verdadera esencia del Yoga Restaurativo radica en ofrecer un espacio seguro para la quietud y la reflexión es crucial para el éxito de la clase.
La práctica del Yoga Restaurativo, tal como se describe, no solo es un acto físico sino una invitación a explorar la calma interior. La Dra. Judith Hanson Lasater, autora de varios libros sobre esta temática, ha sido pionera en enseñar a otros cómo encontrar este equilibrio. Practicar regularmente Savasana y otras posturas restaurativas puede ofrecer un cambio profundo en la forma en que vivimos y experimentamos el estrés diario.


