Descubre el estilo de yoga que te dejará sin palabras y te hará replantear todo lo que creías saber

La práctica del yoga es un viaje personal que puede transformarse en una experiencia profundamente significativa, pero también puede volverse intimidante por las expectativas que a menudo se asocian con sus diferentes estilos. En este artículo, exploraremos cómo algunos estilos de yoga, en particular el Ashtanga, pueden infundir un respeto que puede llegar a convertirse en una barrera, y cómo encontrar un equilibrio entre la tradición y tu propia práctica individual.

El inicio de un camino en Ashtanga

Mi aventura en el mundo del yoga comenzó en 2015, cuando decidí adentrarme en el Ashtanga, un estilo conocido por su estructura rigurosa y su ritmo dinámico. Desde el primer momento, me sentí atraída por la energía intensa de la clase, pero, por otro lado, también me encontré con el peso de la tradición que este método conlleva.

Mi profesor, con quien mantenía una relación amena y amigable fuera del mat, se transformaba durante la clase. La seriedad de su enfoque y la proyección de una autoridad casi inquebrantable me hacían sentir como si debía encajar en un molde predefinido, el de la “ashtangui perfecta”, una imagen que muchas veces se ve en las redes sociales.

La presión de la perfección

La presión por ajustarse a un estándar específico puede ser abrumadora. En mi caso, la rigidez del método y la actitud de mi profesor me intimidaron tanto que, a pesar de mi amor por el Ashtanga, decidí dejar de asistir a las clases. Esta es una experiencia común para muchos practicantes que se sienten desalentados por la expectativa de la perfección.

El yoga debería ser un espacio de libertad y autoexpresión, no una fuente de estrés o ansiedad. La búsqueda de ser la “practicante ideal” puede llevar a una desconexión del verdadero propósito del yoga, que es el autoconocimiento y la aceptación.

La sabiduría del universo

Sin embargo, el universo tiene maneras sorprendentes de guiarnos. Después de un tiempo alejada de la práctica, conocí a dos profesoras excepcionales. Eran dulces y modernas, capaces de mantener la esencia de la tradición del yoga mientras ofrecían un enfoque flexible y adaptativo. Su mantra resonó profundamente en mí:

  • “El yoga se adapta al cuerpo, no el cuerpo al yoga.”

Este enfoque renovado me permitió ver el Ashtanga desde una perspectiva diferente. No se trataba solo de seguir un conjunto de posturas, sino de encontrar mi propio camino dentro de esa estructura. Aprendí que el yoga puede ser poderoso sin ser agresivo, y que la intensidad no tiene que implicar imposición.

La práctica consciente y su impacto

Regresé a la práctica con una nueva mentalidad, abierta a explorar el Ashtanga de una manera que se sintiera auténtica para mí. Aquí hay algunas reflexiones sobre cómo el yoga puede transformarse en una herramienta valiosa en nuestras vidas:

  • Aceptación personal: El yoga invita a la autoaceptación y al amor propio, promoviendo la idea de que cada cuerpo es diferente y merece ser tratado con respeto.
  • Flexibilidad mental: Aprender a ser flexible no solo físicamente, sino también mentalmente, es clave para disfrutar de la práctica y de la vida.
  • Crecimiento personal: El yoga nos da la oportunidad de crecer a nuestro propio ritmo, sin comparaciones ni juicios externos.

Compartiendo la práctica con otros

Con esta nueva comprensión, decidí compartir mi experiencia con mis alumnos en clases online. La misión no era solo enseñar posturas, sino inspirar a otros a encontrar su propia voz en el yoga y a entender que cada uno tiene su propio camino. El Ashtanga, con su rica herencia, puede ser una plataforma desde la cual explorar el autoconocimiento y la conexión.

Es fundamental recordar que el yoga es inclusivo. Al compartir esta forma de vivir el Ashtanga, espero que mis alumnos no sientan la presión de ser perfectos, sino que encuentren el empoderamiento en ser auténticos.

¿Qué significa practicar con respeto y flexibilidad?

Practicar yoga con respeto y flexibilidad implica reconocer y aceptar nuestras limitaciones y necesidades individuales. Aquí hay algunos aspectos a considerar:

  • Respetar el propio cuerpo: Escuchar a tu cuerpo es esencial. No todas las posturas se adaptan a todos, y eso está bien.
  • Realizar ajustes: Modificar posturas según nuestras capacidades puede ser una forma de honrar nuestra práctica.
  • Evitar comparaciones: Cada practicante tiene un viaje único. Compararse con otros puede generar frustración y desconfianza en uno mismo.

Conclusiones sobre la experiencia del Ashtanga

El Ashtanga puede parecer intimidante al principio, pero con el enfoque adecuado, puede convertirse en una práctica liberadora y enriquecedora. La clave está en encontrar un equilibrio entre la tradición y la adaptabilidad, permitiendo que el yoga sea un espacio de crecimiento y descubrimiento personal.

Musa

Musa

Instructor de yoga certificado por Yoga Alliance

Soy instructor de yoga certificado por Yoga Alliance con más de diez años de experiencia en la práctica y la enseñanza. He completado formaciones avanzadas de 200 y 500 horas en Hatha, Vinyasa y Yin Yoga, así como estudios complementarios en anatomía, meditación y filosofía yóguica. A lo largo de mi carrera he impartido clases presenciales y online para practicantes de todos los niveles, siempre fomentando un enfoque seguro, inclusivo y consciente. Me apasiona compartir cómo el yoga transforma la salud física y mental, y me mantengo al día asistiendo regularmente a talleres y cursos con maestros internacionales. Mi misión es ofrecer prácticas basadas en la evidencia que ayuden a cada persona a encontrar equilibrio, resiliencia y bienestar integral en su día a día.

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