Cuando se habla de levantamiento de pesas, muchos pueden imaginarse a un atleta robusto, levantando pesos descomunales en el gimnasio. Sin embargo, la historia de Sydney Hunter, una atleta de powerlifting, desafía esta imagen. Con una trayectoria que va más allá de los estereotipos, Hunter ofrece una perspectiva refrescante sobre cómo volverse más fuerte y, lo más importante, cómo disfrutar del proceso. Su enfoque no solo se centra en la fuerza física, sino también en la mentalidad y la nutrición adecuada para maximizar los resultados.
El viaje de una velocista a powerlifter
Sydney Hunter comenzó su carrera en el mundo del fitness a la edad de 13 años, no con el objetivo de convertirse en una competidora de powerlifting, sino para mejorar su rendimiento como atleta de pista. Como competidora en las distancias de 200 y 400 metros, utilizaba levantamientos olímpicos como herramientas de entrenamiento para aumentar su velocidad y potencia. Lo que nunca imaginó fue que el entrenamiento de fuerza se convertiría en su verdadera pasión.
La transición de Hunter a powerlifting fue natural. «La mentalidad competitiva es la misma en ambos deportes», explica. En el atletismo, el objetivo es ser el primero en cruzar la línea de meta, mientras que en el powerlifting, se trata de levantar el mayor peso posible. Esta simplicidad y claridad fueron lo que capturó su interés y la llevó a dedicarse a este deporte.
En una competición de powerlifting, los atletas deben realizar tres levantamientos: el sentadilla, el press de banca y el peso muerto. El total combinado de estos levantamientos determina la clasificación del competidor. Por lo tanto, no se trata solo de un momento culminante, sino del reflejo de la fuerza acumulada a lo largo del tiempo. Hunter practica estos “tres grandes” con regularidad, ajustando la intensidad y el volumen a medida que se acercan las competiciones.
Además, la relación entre el peso levantado y el peso corporal es crucial en el powerlifting. Se utiliza un sistema de puntuación llamado DOTS, que permite comparar a atletas de diferentes categorías de peso de manera justa. Hunter compite en la categoría de 63 kg, y recientemente logró un impresionante peso muerto de 501.5 libras. «El objetivo es superar eso», menciona, con la mira puesta en alcanzar 515 libras en las próximas competencias.
Nutrición: la base del rendimiento
Un aspecto fundamental en el entrenamiento de Hunter es su enfoque en la nutrición, especialmente en lo que respecta a la ingesta de proteínas. Actualmente consume 150 gramos de proteína al día y ha desarrollado un plan estratégico para lograrlo.
- Comienza su día con un batido de proteínas.
- En el almuerzo y la cena, incluye ocho onzas de proteínas, prefiriendo pescado y carne roja.
- Como bocadillo, opta por avena con proteínas o seis onzas de carne.
Hunter enfatiza que siempre prioriza la proteína en sus comidas. «Cuando me siento a comer, voy directamente por la proteína», dice. Su lógica es simple: si se llena antes de terminar su plato, al menos ha alcanzado su objetivo de proteínas. Busca consumir cerca de 40 gramos por comida, asegurándose de que su ingesta sea adecuada para sus necesidades de entrenamiento.
La importancia de disfrutar el proceso
Con más de diez años en el mundo del fitness, Hunter ha aprendido que el ejercicio puede convertirse fácilmente en una carga, especialmente en un entorno donde las redes sociales constantemente presentan nuevas tendencias y métodos de entrenamiento. Su consejo es claro: divertirse es esencial. «Menos es más», afirma. «Solo entra y disfruta. Escucha tu música, vístete bien, y simplemente hazlo».
Este enfoque lúdico es crucial, pues cuando el ejercicio se transforma en una obligación, las personas tienden a abandonarlo. La diversión en el entrenamiento hace que los atletas regresen y se mantengan comprometidos.
Preparándose para la competencia nacional
Con las competencias nacionales a la vista, Hunter se encuentra en la fase final de su entrenamiento. Este período implica levantar cargas más pesadas, disminuir el volumen y recibir retroalimentación constante de su entrenador. Su rutina se organiza en ciclos de cuatro semanas: tres semanas de entrenamiento intenso seguidas de una semana de descarga, donde se reduce la carga pero se mantiene la estructura del entrenamiento.
Además de su entrenamiento, Hunter presta especial atención a la recuperación. Realiza baños de hielo semanalmente, visita a su quiropráctico y recibe masajes deportivos dos veces por semana. «Estoy muy enfocada en la recuperación y el autocuidado», expresa.
La mentalidad de Hunter es igualmente importante. «Quiero alcanzar nuevas alturas, llevar mi cuerpo un poco más allá de sus límites», comparte. Para ella, la competencia es clara: los números hablan por sí mismos. Alienta a sus clientes a no compararse con los demás y a recordar que cada cuerpo es único.
Reflexiones finales sobre el entrenamiento y la fuerza
Sydney Hunter nos recuerda que la fuerza no se trata solo de apariencia física. Se trata de confianza, longevidad y cómo te presentas ante el mundo. La experiencia de fitness debe ser un desafío que se disfruta.
Ya sea que te prepares para una competencia de powerlifting o simplemente busques ser más consistente en el gimnasio, los consejos de Hunter son invaluables: prioriza la proteína, organiza tus entrenamientos y no hagas del fitness algo tan serio. El gimnasio debe ser un lugar de felicidad.



