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La búsqueda de la autoaceptación es un camino que todos enfrentamos en algún momento de nuestras vidas. A menudo, la presión de la sociedad y nuestras propias inseguridades nos llevan a cuestionar nuestro valor y capacidad. Sin embargo, la práctica del yoga, combinada con la repetición de afirmaciones positivas, puede ser una herramienta poderosa para cultivar una relación amorosa con nosotros mismos. La profesora de yoga Sara Clark nos guía a través de este proceso transformador, compartiendo una secuencia de asanas que, junto con mantras, nos ayudan a encontrar la confianza y la aceptación personal.
El impacto del diálogo interior en nuestra autoaceptación
El diálogo interior juega un papel crucial en nuestra autoestima y bienestar emocional. Cuando nuestros pensamientos son negativos, pueden crear un ciclo dañino que afecta nuestra percepción de nosotros mismos. Este tipo de conversación interna es comparable a escuchar un disco rayado: repetitivo y perjudicial.
Sin embargo, existe una forma de transformar esta narrativa. Al introducir palabras y frases positivas en nuestro día a día, comenzamos a alterar la melodía que define nuestra autoimagen. Aquí hay algunas formas de comenzar este proceso:
- Repetición de afirmaciones: Repetir frases positivas puede reprogramar nuestra mente.
- Visualización: Imaginar cómo estas palabras resuenan en nuestro interior puede reforzar su efecto.
- Práctica regular: Cuanto más practiquemos, más natural se vuelve este nuevo discurso interno.
En la práctica de yoga que propone Clark, cada postura se complementa con un mantra que, al ser repetido, penetra en cada célula de nuestro cuerpo. Este enfoque no solo ayuda a calmar la mente, sino que también fomenta una conexión profunda con nuestro ser interior.
Asanas que promueven la autoaceptación
A continuación, exploraremos una serie de asanas que, combinadas con afirmaciones, pueden guiarnos hacia una mayor autoaceptación. Cada postura tiene un propósito específico y está diseñada para empoderar nuestro cuerpo y mente.
1. Balasana (variación, postura del niño)
Esta postura es una excelente forma de comenzar la práctica. Proporciona un espacio para la introspección y la conexión con el corazón. Realiza los siguientes pasos:
- Arrodíllate en el suelo y junta los dedos gordos de los pies.
- Siéntate sobre los talones y separa las rodillas al ancho de las caderas.
- Exhala y descansa el torso entre los muslos, estirando las piernas hacia adelante.
- Coloca las manos detrás de la nuca, presionando las palmas entre sí.
Mantente en esta posición durante cinco respiraciones. Con cada inhalación, repite: «Mi cuerpo se merece mi amor».
2. Utkatasana (postura de la silla)
Esta postura fortalece tanto el cuerpo como la mente. Te anima a reconocer tu propia fuerza. Sigue estos pasos:
- Comienza en Tadasana (la montaña) y alza los brazos hacia arriba.
- Exhala y dobla las rodillas, manteniendo los muslos paralelos al suelo.
- Con cada inhalación, visualiza energía fluyendo desde tus dedos hacia el exterior.
Repite la afirmación: «Mi cuerpo es feroz y magnífico». Mantén la postura durante algunas respiraciones.
3. Torsión de la silla
Esta variante de Utkatasana ayuda a liberar tensiones y a fortalecer la estabilidad interna. Realiza lo siguiente:
- Exhala y coloca las manos en Anjali Mudra frente a tu corazón.
- Inhala mientras apoyas las bolas de los pies y hundes las caderas hacia los talones.
- Exhala y conecta el codo izquierdo con el muslo derecho, manteniendo las palmas juntas.
Asegúrate de repetir esto en ambos lados, diciendo: «Mi cuerpo es fuerte y estable».
4. Anjaneyasana (postura de la luna creciente)
Esta postura abre las caderas y promueve la flexibilidad. Siente la sabiduría de tu cuerpo mientras realizas estos pasos:
- Colócate en posición de cuadrúpeda y, al exhalar, adelanta el pie derecho entre las manos.
- Alinea la rodilla derecha sobre el talón y baja la rodilla izquierda al suelo.
- Inhala y extiende los brazos hacia arriba, sosteniendo la afirmación: «Mi cuerpo está lleno de sabiduría».
5. Variación de Anjaneyasana
Repitiendo la postura anterior con un enfoque diferente, puedes profundizar en la conexión con tu poder interno:
- Realiza los pasos previos de la postura de la luna creciente.
- Al llegar a la posición, coloca las manos en Anjali Mudra frente al corazón.
- Exhala y conecta el codo izquierdo con el muslo derecho.
Mantente en la postura repitiendo: «Mi cuerpo tiene un poder incalculable».
6. Vrksana (variación, postura del árbol)
Esta asana promueve el equilibrio y la concentración. Es simbólica de cómo podemos enraizarnos en nuestra autenticidad:
- Comienza en Tadasana y desplaza tu peso sobre el pie izquierdo.
- Levanta el pie derecho y apóyalo en el interior del muslo izquierdo.
- Coloca una mano sobre el corazón y la otra sobre el vientre, manteniendo la postura.
Repite la afirmación: «Mi cuerpo es hermoso y está equilibrado». Hazlo en ambos lados.
7. Savasana (variación, postura del cadáver)
El momento de relajación completa es crucial para integrar el trabajo realizado. Aquí están los pasos para una Savasana profunda:
- Recuéstate boca arriba en la esterilla.
- Coloca un bloque entre los omóplatos y otro bajo la cabeza.
- Mantén los brazos a los lados, con las palmas hacia arriba.
Disfruta de cinco respiraciones y repite: «Gracias cuerpo».
8. Siddhasana (postura perfecta)
Esta postura finaliza la práctica, permitiendo la introspección y la conexión profunda con uno mismo:
- Siéntate en Sukhasana (postura fácil) y coloca una mano sobre el corazón y la otra sobre el vientre.
- Cierra los ojos y vuelve a tu respiración, sintiendo la energía que fluye por todo tu cuerpo.
Con cada respiración, repite: «Confío en mi cuerpo».
La conexión entre el yoga y la autoaceptación
La práctica del yoga va más allá de la flexibilidad física; se adentra en el ámbito emocional y espiritual. Al realizar asanas con conciencia y propósito, podemos empezar a desmantelar creencias limitantes y construir una narrativa más positiva sobre nosotros mismos. Algunas formas en que el yoga promueve la autoaceptación incluyen:
- Fomento de la conciencia corporal: A través de las asanas, aprendemos a escuchar nuestro cuerpo y a honrar sus necesidades.
- Reducción del estrés: La práctica regular ayuda a disminuir la ansiedad y el estrés, permitiendo una mente más clara.
- Promoción de la autocompasión: Al conectar con nuestro cuerpo y mente, fomentamos un sentido de ternura hacia nosotros mismos.
La autoaceptación es un viaje continuo, y el yoga actúa como un compañero en este camino, ofreciendo herramientas y recursos para abrazar nuestra autenticidad.
Sara Clark, modelo y profesora de vinyasa y atención plena en Nueva York, es un testimonio viviente de los beneficios del yoga en la autoaceptación. Es miembro del profesorado en el Kripalu Center for Yoga & Health y creadora de clases online de meditación y yoga para YogaGlo. Conoce más sobre su trabajo en saraclarkyoga.com.
Si te interesa explorar más asanas que fomenten la autoestima y la autoaceptación, te invitamos a leer el reportaje completo en el número 105 de nuestra revista Yoga Journal. Para obtenerla, contáctanos al 916 326 251 o envíanos un correo a suscripciones@revistayogaspirit.es.


