En el ámbito del yoga, frecuentemente escuchamos términos como «abridores de caderas» o «liberadores de tensión». Sin embargo, la anatomía moderna está comenzando a corroborar lo que los antiguos yoguis ya sabían: existe una conexión profunda entre nuestro cuerpo físico y nuestro estado emocional. En el centro de esta interrelación se encuentra un músculo asombroso y enigmático: el psoas mayor.
Este músculo, conocido en varias tradiciones orientales como el “músculo del alma”, no se limita a su función de flexor de la cadera. Más allá de eso, actúa como un sensor biológico que refleja nuestro estado de alerta y bienestar general.
El psoas: un músculo esencial para el bienestar
El psoas es mucho más que un simple componente de nuestra anatomía; es fundamental para la estabilidad de nuestro cuerpo. Conectado a la columna vertebral y a las piernas, se extiende desde la parte baja de la columna hasta el fémur. Esta ubicación le permite influir en la postura y el movimiento, así como en aspectos emocionales y psicológicos.
Su relevancia se extiende a diversos ámbitos, como la danza, la terapia física y, por supuesto, el yoga. Comprender cómo funciona el psoas es crucial para cualquier práctica que busque el equilibrio y la calma.
La conexión entre el psoas y el sistema nervioso
Desde una perspectiva del sistema nervioso, el psoas está íntimamente ligado al sistema nervioso simpático, que regula nuestras respuestas ante situaciones de estrés. Este músculo se activa en situaciones de miedo o ansiedad, llevando al cuerpo a adoptar una postura de defensa, similar a la posición fetal.
En la actualidad, el estrés que enfrentamos no proviene de amenazas físicas inmediatas, como un depredador, sino de fuentes más insidiosas y constantes, como el trabajo, el tráfico o la presión social. Esta diferencia puede tener un impacto significativo en cómo interactuamos con nuestro cuerpo y nuestras emociones.
La teoría polivagal y su impacto en el psoas
La Teoría Polivagal, propuesta por Stephen Porges, ofrece un marco científico para entender cómo el sistema nervioso evalúa continuamente el entorno y responde al peligro. Este proceso, conocido como neurocepción, puede llevar a un estado crónico de tensión en el psoas si se perciben amenazas de manera constante.
Cuando el psoas se encuentra en un estado de hipertonía, envía señales de alarma al cerebro que indican que estamos en peligro. Este proceso puede resultar en alteraciones en nuestra respiración, un aumento de cortisol y un ciclo de ansiedad que se perpetúa.
El enfoque del yoga: de la tensión a la liberación
En el contexto del yoga, es crucial abordar el psoas con sensibilidad. En lugar de intentar estirarlo de manera forzada, se debe crear un ambiente que invite a la relajación. Forzar un músculo en estado de tensión solo genera más resistencia.
A continuación, se presentan tres estrategias clave para trabajar el psoas en tu práctica:
- Asanas de extensión pasiva y consciencia: Utiliza posturas como Anjaneyasana (Postura de la Luna Creciente) o Setu Bandha Sarvangasana (El Puente) con soporte bajo el sacro. La clave está en mantener la postura de manera sostenida, permitiendo que la gravedad trabaje para relajar el psoas.
- La respiración diafragmática como herramienta: Dado que el psoas y el diafragma están interrelacionados, es fundamental comenzar la práctica con técnicas de respiración consciente. Esto ayuda a relajar el psoas antes de cualquier movimiento.
- Enfoque somático: Prácticas como el Yin Yoga o el Yoga Terapéutico permiten explorar la conexión interna. El objetivo aquí no es la alineación perfecta, sino la sensación de bienestar y liberación.
Beneficios de un psoas equilibrado y relajado
Cuando dejamos de exigirle tanto al psoas y comenzamos a ofrecerle un espacio seguro para liberarse, los beneficios se extienden más allá del tapiz de yoga, afectando tanto nuestro cuerpo como nuestra mente:
- Alivio del dolor lumbar crónico: Un psoas relajado reduce la tracción sobre la columna vertebral, lo que disminuye la compresión discal y mejora la postura.
- Mejora de la respiración: Al liberar la tensión en el psoas, el diafragma también se libera, permitiendo respiraciones más profundas y naturales que activan el nervio vago y favorecen el sistema nervioso parasimpático.
- Desbloqueo de la energía vital: En la anatomía sutil, el área del psoas se relaciona con los chakras inferiores, facilitando una sensación de conexión, seguridad y creatividad.
Más allá de la flexibilidad: cultivando resiliencia emocional
Al abordar la respuesta del psoas a la tensión y el estrés, creamos una señal clara para nuestro cerebro: el peligro ha pasado. Esto no solo reduce los niveles de cortisol, sino que también nos ayuda a manejar mejor la ansiedad.
La práctica del yoga enfocada en el psoas no se trata simplemente de mejorar la flexibilidad para lograr posturas espectaculares. Se trata de aprender a escuchar y atender las necesidades de nuestro cuerpo. Al ofrecer tiempo y espacio para que el psoas se relaje, le decimos a nuestro sistema nervioso que finalmente está en un lugar seguro.
¿Cómo integras el trabajo del psoas en tu práctica diaria? ¿Prefieres los movimientos dinámicos o la quietud del Yin Yoga? La elección de la técnica puede influir significativamente en tus resultados y en tu bienestar general.
* Referencia bibliográfica: Porges, S. W. (2011). The Polyvagal Theory: Neurophysiological Foundations of Emotions, Attachment, Communication, and Self-regulation. W. W. Norton & Company



