La ropa activa ha pasado de ser simplemente un conjunto de prendas diseñadas para el ejercicio a convertirse en un elemento cotidiano que refleja un estilo de vida saludable. Sin embargo, detrás de su popularidad hay una importante cuestión que muchas veces se pasa por alto: ¿qué estamos poniendo en contacto con nuestra piel durante largas horas del día? En este artículo, exploraremos la evolución del activewear y la necesidad de un enfoque más consciente sobre los materiales que utilizamos.
La evolución del activewear
Hoy en día, es común ver a personas vestidas con leggings, sujetadores deportivos y monos en gimnasios, cafeterías o aeropuertos. Este estilo de vestir ha trascendido su propósito original de ser ropa para hacer ejercicio y se ha convertido en una especie de uniforme de la vida moderna.
Para muchos, la ropa activa se usa no solo para hacer ejercicio, sino también durante la jornada laboral, las compras e incluso en cenas informales. Este cambio ha sido impulsado por su comodidad y versatilidad, pero es fundamental cuestionar qué hay detrás de esta tendencia.
La exposición a la que estamos expuestos
La industria del activewear tradicionalmente se ha centrado en el rendimiento: tejidos que absorben la humedad, que permiten la movilidad y que ofrecen soporte. Sin embargo, es crucial profundizar en el origen de estos materiales y sus implicaciones en nuestra salud.
Los tejidos sintéticos, que son la base de la mayoría de la ropa deportiva, liberan microplásticos cada vez que se lavan o se usan. Estudios recientes revelaron que una sola prenda de poliéster puede soltar más de 700,000 fibras microplásticas por lavado. Esto significa que no solo estamos ingiriendo microplásticos a través de alimentos y agua, sino que también los llevamos puestos.
Adicionalmente, encontramos compuestos químicos como los PFAS, conocidos como “químicos eternos”, que han sido utilizados para conferir propiedades de resistencia al agua y manchas en los tejidos. Estos compuestos no se degradan fácilmente, acumulándose en el medio ambiente y en nuestros cuerpos a lo largo del tiempo.
Por lo tanto, es vital que la ropa activa reciba la misma atención rigurosa que prestamos a nuestra alimentación y productos de cuidado personal. La calidad de lo que vestimos influye directamente en nuestra salud.
La desconfianza hacia las grandes marcas
Un fenómeno interesante que está ocurriendo en el mercado del activewear es que los consumidores están perdiendo la fe en las grandes marcas. Las mismas compañías que dominaron la industria y que eran símbolo de calidad y prestigio están siendo cuestionadas sobre la composición de sus tejidos y las condiciones de producción.
- ¿Qué contienen realmente sus prendas?
- ¿Dónde se fabrican y en qué condiciones?
- ¿Son verificables sus afirmaciones sobre sostenibilidad?
Numerosos nombres reconocidos han sido sorprendidos utilizando PFAS y otros compuestos plásticos en sus productos, lo que ha generado un descontento creciente entre los consumidores. Esta desconexión entre el precio y la calidad de los materiales es cada vez más difícil de ignorar.
Marcas más pequeñas, como Planet Nusa, están ganando terreno al ofrecer transparencia en sus procesos de producción y en la calidad de sus materiales. Estas marcas son más ágiles y pueden adaptarse rápidamente a las preocupaciones de los consumidores, creando productos que se alinean con sus valores.
La durabilidad como estrategia de salud
El enfoque sobre la longevidad suele centrarse en lo que consumimos, como nutrición y suplementos, pero también es esencial considerar lo que llevamos puesto. La ropa activa de alta calidad no debería ser desechable; debería ser una inversión a largo plazo.
La cultura del «fast fashion» ha enseñado a las generaciones más jóvenes que la ropa es desechable y que se puede reemplazar fácilmente. Sin embargo, la ropa activa de calidad debería durar, lo que implica menos desgaste y, por ende, menos exposición a sustancias nocivas.
Las prendas que se rompen o desgastan rápidamente liberan más fibras y microplásticos, lo que aumenta la contaminación en nuestros hogares y, por extensión, en nuestros cuerpos. Un enfoque hacia la durabilidad no solo es beneficioso para el medio ambiente, sino que también es una estrategia de salud.
Marcas como Planet Nusa priorizan la creación de productos que no solo sean estéticamente agradables, sino que estén diseñados para durar. Sin embargo, existe una tensión entre la durabilidad y la seguridad de los materiales utilizados.
La importancia de la comunidad
Más allá de la ropa, la conexión social juega un papel crucial en nuestra salud a largo plazo. La soledad se ha convertido en una crisis de salud pública, y muchas marcas de activewear están comenzando a reconocer esta realidad.
Están organizando eventos comunitarios que van más allá de simplemente vender ropa. Estos incluyen:
- Clubs de carrera
- Sesiones grupales de frío y saunas
- Cenas comunitarias y actividades al aire libre
Por ejemplo, Planet Nusa inició sus actividades con caminatas comunitarias donde los participantes recolectaban basura, creando conexiones y experiencias compartidas. Ahora, organizan cientos de eventos al año, fomentando el ejercicio y la socialización.
Este enfoque en la comunidad demuestra que la salud y el bienestar son más que solo elecciones individuales; son también el resultado de las conexiones que formamos con los demás.
Un llamado a la reflexión
Al investigar sobre la composición de los tejidos y los tratamientos químicos utilizados en la ropa activa, es evidente que se trata de un tema que va más allá de la moda. Es una cuestión de salud y bienestar a largo plazo.
Hemos aprendido a cuestionar lo que comemos y la calidad del aire que respiramos, pero raramente extendemos esa misma curiosidad a la ropa que usamos. Esto puede ser por la percepción de que es abrumador o porque no vemos alternativas viables.
Es esencial que comencemos a hacer preguntas sobre nuestras prendas, tales como:
- ¿Quién fabricó esta prenda?
- ¿De qué materiales está hecha?
- ¿Qué tan duradera es?
- ¿Qué sucede cuando la lavo?
- ¿La marca se alinea con mis valores?
El movimiento hacia la longevidad nos invita a pensar en el largo plazo y en cómo cada aspecto de nuestras vidas, incluida la ropa que usamos, puede contribuir a nuestro bienestar general.



