La reciente actualización de las pautas de detección del cáncer colorrectal (CRC) por parte de la American Cancer Society (ACS) trae consigo información crucial que todos debemos conocer. Con un aumento notable en la incidencia de esta enfermedad entre los adultos más jóvenes y la introducción de nuevas pruebas de detección, es fundamental entender qué significan estos cambios para nuestra salud. Aquí exploraremos a fondo las nuevas recomendaciones y sus implicaciones.
Las nuevas pautas de detección del cáncer colorrectal
La American Cancer Society ha publicado su primera actualización significativa de las pautas de detección del cáncer colorrectal desde 2018, motivada por dos factores clave: la llegada de nuevos tests moleculares aprobados por la FDA y el alarmante aumento de las tasas de CRC en adultos jóvenes. Esta actualización busca mejorar la detección temprana y, por ende, la prevención del cáncer colorrectal.
La cautela sobre las pruebas basadas en sangre
Los tests de biopsia líquida, que incluyen pruebas de sangre y pruebas de ADN libre, se han presentado como alternativas convenientes a los tests de heces y las colonoscopias. Sin embargo, la ACS ha decidido no recomendarlas como opciones preferidas en este momento.
Las pruebas de sangre han mostrado una baja sensibilidad para detectar lesiones precoces y cáncer en comparación con los tests de heces establecidos. Esto es preocupante, ya que el objetivo principal de la detección del CRC es prevenir el cáncer mediante la identificación y eliminación de lesiones precoces.
Un estudio de modelado indica que aproximadamente el 80% de los beneficios de mortalidad a largo plazo del CRC provienen de la detección y eliminación de lesiones precoces. Sin embargo, estas pruebas de sangre solo tienen una sensibilidad del 13% para lesiones precoces, lo que las deja significativamente por debajo del objetivo de prevención.
Además, la especificidad de estas pruebas disminuye con la edad, lo que aumenta el riesgo de resultados falsos positivos en los adultos mayores. Por tanto, aunque la ACS reconoce su valor para aquellos que no se someterían a otras pruebas, las pruebas de sangre no son una solución ideal.
Pruebas de heces: nuevas opciones preferidas
Un cambio notable en las nuevas pautas es la inclusión de dos pruebas de heces recientemente aprobadas como opciones preferidas:
- ColoSense (mt-sRNA): Esta prueba multitarget utiliza un algoritmo que combina ocho biomarcadores de ARN y un test inmunoquímico de heces (FIT). En un estudio de validación, mostró una sensibilidad del 94.4% para el CRC y una eficacia del 100% para el cáncer en etapa I.
- Cologuard Plus (ng-mt-sDNA): Una versión mejorada del test Cologuard original, con un nuevo conjunto de marcadores diseñado para mejorar la especificidad. En el estudio BLUE-C, mostró una sensibilidad del 93.9% para el CRC y un 43.4% para lesiones avanzadas.
Ambas pruebas se realizarán cada tres años y se suman a una lista breve de opciones de detección recomendadas que también incluye pruebas de sangre en heces de alta sensibilidad y pruebas de ADN en heces más antiguas. Estos métodos han mostrado una capacidad comparable para reducir los casos y la mortalidad por cáncer colorrectal.
Aunque ambas pruebas están ganando reconocimiento, es importante mencionar que la cobertura de Medicare y Medicaid para ColoSense aún está pendiente, lo que podría afectar el acceso para algunos pacientes.
La necesidad de seguimiento tras resultados positivos
Un aspecto crucial en las nuevas pautas es la importancia del seguimiento. Cualquier resultado positivo de una prueba no colonoscópica, ya sea de heces o sangre, requiere una colonoscopia de seguimiento. Este paso es vital y debe realizarse preferiblemente dentro de los seis meses posteriores al resultado positivo.
Este seguimiento no es opcional. Los datos muestran que muchas personas que obtienen resultados positivos en pruebas no colonoscópicas no se someten a la colonoscopia de seguimiento. En un estudio aleatorizado, solo el 50% de los participantes con un resultado positivo en una prueba de sangre completaron la colonoscopia de seguimiento, en comparación con el 70% de aquellos con un resultado positivo en una prueba de heces.
La recomendación de iniciar la detección a los 45 años
Desde 2018, la ACS recomendó iniciar la detección del cáncer colorrectal a los 45 años para adultos de riesgo promedio. Esta recomendación se reafirma en la actualización actual, respaldada por datos que muestran un aumento alarmante en la incidencia de CRC en adultos menores de 50 años, que ha crecido un 3% anual entre 2013 y 2022.
El cáncer colorrectal se ha convertido en la principal causa de muerte por cáncer entre hombres y la segunda entre mujeres en este grupo de edad. A pesar de esta recomendación, la tasa de detección entre las personas de 45 a 49 años sigue siendo baja, con solo un 37% de ellos al día con las pruebas recomendadas.
Las tasas de detección son aún más bajas entre grupos étnicos como los hispanos (56%), asiáticos (58%) y nativos americanos o de Alaska (59%), comparados con los blancos (67%) y negros (66%).
Desigualdades en la detección y su impacto
Las disparidades en la detección del cáncer colorrectal son alarmantes. Las diferencias en la carga del cáncer entre grupos raciales y étnicos incluyen:
- Las personas negras: Tienen tasas de incidencia ajustadas por edad que son 11% más altas y tasas de mortalidad 40% mayores que las de los blancos.
- Las poblaciones nativas americanas y de Alaska: Presentan tasas de incidencia 48% más altas y tasas de mortalidad 44% superiores a las de la población blanca.
- Los nativos de Alaska: Tienen más del doble de la incidencia y mortalidad de CRC que la población blanca en EE. UU.
Estos problemas se agravan por la falta de acceso a pruebas de detección, que a menudo está relacionada con la falta de seguro y un estatus socioeconómico bajo. La ACS subraya que la inclusión de nuevas modalidades de detección es parte de su compromiso con la equidad. Sin embargo, enfatiza que simplemente ampliar las opciones no es suficiente; se necesitan esfuerzos paralelos para asegurar un acceso equitativo y cobertura adecuada.
Un llamado a la acción para la detección temprana
La actualización de las pautas de la ACS para 2026 refina las recomendaciones de 2018, reafirmando el mensaje central: es crucial realizarse pruebas de detección a partir de los 45 años, elegir un test preferido y seguir con una colonoscopia si el resultado es positivo.
Si tienes 45 años o más y no te has sometido a una prueba, es fundamental que hables con tu médico acerca de cuál es la opción más adecuada para ti. La mejor prueba de detección es aquella que realmente completes.



