Imagina que estás en el gimnasio, observando a tu alrededor. En una cinta de correr, alguien está realizando un intenso entrenamiento de intervalos, empapado en sudor después de solo 20 minutos. Mientras tanto, tú te enfrentas al desafío de una carrera continua de 45 minutos, cuestionando si tu enfoque es realmente el más efectivo. ¿Es el entrenamiento de alta intensidad verdaderamente superior al cardio constante en términos de quema de grasa y mantenimiento muscular? La respuesta a esta pregunta ha sido analizada en numerosos estudios recientes.
Las rutinas de ejercicio suelen dividirse en dos categorías principales: el entrenamiento de intervalos, que implica ráfagas cortas de esfuerzo intenso seguidas de períodos de recuperación, y el cardio constante, que se refiere a una actividad sostenida a un ritmo moderado. A lo largo de los años, el marketing del fitness ha promovido la idea de que el esfuerzo más intenso resulta en una mayor pérdida de grasa. Sin embargo, un nuevo estudio ha puesto esta afirmación a prueba, analizando si el estilo de entrenamiento realmente impacta en la cantidad de grasa que se pierde y en la masa muscular que se conserva.
Metodología del estudio comparativo
El objetivo del estudio era claro: evaluar cómo varían la masa grasa y la masa magra bajo cada uno de los estilos de entrenamiento, no solo en general, sino también en áreas específicas del cuerpo, como el tronco. Para ello, se revisaron más de 2000 investigaciones, de las cuales se seleccionaron 56 ensayos que comparaban los dos enfoques en individuos sanos, tanto niños como adultos.
Los investigadores se centraron en analizar la composición corporal, es decir, la proporción de grasa frente a otros componentes del cuerpo como músculo, hueso y agua. En este análisis, se estableció que los entrenamientos de cardio constante mantenían la frecuencia cardíaca por debajo del 60% de su máximo, mientras que los intervalos operaban a aproximadamente el 75% o más. La gran cantidad de ensayos revisados proporciona una visión más clara que cualquier estudio aislado, y los autores catalogaron la calidad de la evidencia como alta.
Resultados en la pérdida de grasa y mantenimiento de masa muscular
Al comparar los cambios en la masa grasa entre los grupos, los resultados fueron sorprendentes: las diferencias eran prácticamente nulas. Tanto los que realizaron entrenamiento de intervalos como los que optaron por el cardio constante mostraron cambios insignificantes en la masa grasa. De hecho, ambos grupos perdieron alrededor de 0.2 kilogramos (menos de medio libra) de grasa en comparación con aquellos que no realizaron ejercicio.
Además, ningún estilo logró aumentar significativamente la masa muscular. Esto resulta relevante, ya que contradice la creencia generalizada de que el cardio es una herramienta eficaz para fomentar el crecimiento muscular y, por ende, promover la longevidad. La adherencia a los programas de ejercicio también fue comparable; ambos grupos completaron aproximadamente el 90% de sus sesiones programadas, con tasas de abandono muy bajas.
Implicaciones para tu rutina de ejercicios
Los resultados del estudio sugieren que ninguna de las razones por las cuales se pensaba que el entrenamiento de intervalos superaría al cardio constante se reflejó en los datos. Aunque es cierto que se queman más calorías después de una sesión intensa, este incremento no es suficiente para marcar una diferencia en la pérdida de grasa. Por lo tanto, si has estado eligiendo tus entrenamientos basándote en cuál quema más calorías, quizás sea momento de reconsiderar.
- Elige el tipo de ejercicio que realmente disfrutes.
- La preferencia personal es un factor clave para mantenerte motivado.
- El ejercicio que puedas mantener consistentemente es más valioso que el que te resulta más desgastante.
A pesar de estos hallazgos, hay limitaciones importantes que considerar. Solo tres de los 56 ensayos estudiados involucraron cambios en la dieta junto con el ejercicio, y solo uno de ellos incorporó entrenamiento de fuerza. Esto deja en la incertidumbre qué podría suceder si se aplica un déficit calórico a cualquiera de los estilos de ejercicio.
Consideraciones adicionales sobre el entrenamiento
La mayoría de los participantes en estos estudios eran personas con sobrepeso u obesidad, y la muestra incluyó tanto adultos jóvenes como de mediana edad. Sin embargo, pocos atletas entrenados participaron en estos ensayos, lo que podría influir en la aplicabilidad de los resultados a la población general. Es importante destacar que este análisis se centró exclusivamente en la composición corporal, dejando de lado otros beneficios potenciales del ejercicio, como la mejora en la presión arterial, los niveles de azúcar en la sangre y la capacidad aeróbica.
Decidiendo tu enfoque de entrenamiento
Los hallazgos sobre la mínima diferencia en la masa grasa y la masa magra entre los dos enfoques de cardio sugieren que deberías optar por el tipo de ejercicio que se ajuste a tu estilo de vida y tu energía diaria. Un entrenamiento que disfrutes y que puedas repetir con regularidad es más efectivo a largo plazo que uno que consideres «mejor» pero que te cueste realizar.
En última instancia, el estudio indica que la intensidad del ejercicio es menos crucial para la composición corporal que la consistencia y la duración del mismo. Al elegir un tipo de cardio que se adapte a tu rutina y que puedas integrar sin dificultad en tu semana, puedes maximizar tus posibilidades de éxito en el mantenimiento de un estilo de vida activo y saludable.



