La calidad del sueño es un aspecto fundamental en nuestra vida diaria, que a menudo subestimamos. Sin embargo, un nuevo estudio realizado en Finlandia revela que nuestros patrones de sueño a mediana edad pueden tener un impacto significativo en la duración de nuestras carreras profesionales. Este hallazgo nos invita a reflexionar sobre la importancia de cuidar nuestro descanso y cómo puede influir en nuestro bienestar a largo plazo.
A medida que las edades de jubilación aumentan en todo el mundo, se espera que muchos de nosotros trabajemos más años que generaciones anteriores. Este estudio sugiere que la calidad del sueño en la mediana edad podría ser un factor determinante en quiénes logran mantenerse empleados durante más tiempo.
El enfoque del estudio sobre el sueño y la carrera profesional
Numerosas investigaciones han explorado las razones por las que las personas abandonan el trabajo antes de tiempo, incluyendo la jubilación anticipada, discapacidades y problemas de salud. Sin embargo, este estudio innovador se centra en una pregunta que ha sido poco investigada: ¿puede un sueño adecuado y de buena calidad ayudar a las personas a permanecer en el mercado laboral?
Para responder a esta pregunta, los investigadores analizaron datos de dos estudios observacionales de larga duración. El primero, el Estudio del Sector Público Finés, siguió a más de 70,000 empleados del sector público entre 2000 y 2016, de los cuales el 80% eran mujeres. El segundo, el Estudio de Salud y Apoyo Social, evaluó una muestra aleatoria de más de 6,000 adultos en edad laboral de Finlandia entre 1998 y 2013.
La información sobre el sueño se obtuvo de la primera encuesta que cada persona completó al cumplir 50 años. Los participantes clasificaron su sueño nocturno en tres categorías: corto (menos de 7 horas), medio (de 7 a 8.5 horas) y largo (9 horas o más). También se registraron problemas de sueño de las cuatro semanas anteriores, como dificultades para conciliar o mantener el sueño, despertares tempranos y sueño no reparador, clasificados como ninguno, moderado (de 2 a 4 noches por semana) o severo (de 5 noches a casi todas).
Los investigadores evaluaron la expectativa de vida laboral, es decir, el número promedio de años que una persona puede esperar seguir trabajando a partir de una edad determinada. Los datos sobre el historial laboral se extrajeron de registros oficiales de salarios y pensiones.
La relación entre trastornos del sueño y la duración laboral
Los resultados del estudio son reveladores. Los participantes que reportaron problemas de sueño moderados podrían esperar trabajar casi 5 meses menos que aquellos sin problemas. Aquellos con trastornos severos podrían esperar trabajar 8 meses menos. En cifras concretas, la expectativa de vida laboral después de los 50 años fue de:
- 13 años y 5 meses para quienes no presentaron problemas de sueño.
- 13 años para quienes tuvieron problemas moderados.
- 12 años y 10 meses para quienes tuvieron problemas severos.
Este patrón se mantuvo constante sin importar el sexo o el tipo de trabajo, pero se amplió en los extremos. Las mujeres profesionales sin problemas de sueño tenían la mayor expectativa laboral, casi 14 años, mientras que los hombres en trabajos rutinarios con trastornos severos mostraron la menor, cercana a 12.5 años.
El costo del sueño prolongado en la vida laboral
Un hallazgo interesante es que no siempre más sueño es sinónimo de mejor calidad de vida laboral. A pesar de lo que podría esperarse, los que dormían 9 horas o más al día experimentaron una expectativa de vida laboral más corta. En el caso de los empleados del sector público, aquellos que dormían más de 9 horas al día tenían una expectativa laboral de solo 12 años y 5 meses.
Esto se traduce en una pérdida de aproximadamente 9 meses en comparación con aquellos que dormían entre 7 y 8.5 horas. En el estudio comunitario, los que dormían más de 9 horas podían esperar una reducción de cerca de 30 meses en su tiempo en la fuerza laboral, lo que equivale a aproximadamente 2.5 años.
Disparidades socioeconómicas en la calidad del sueño
Al igual que muchas condiciones de salud, el impacto de la calidad del sueño no se distribuye equitativamente. Al comparar a los participantes con trabajos profesionales o alta educación, que no presentaron trastornos del sueño, con aquellos en trabajos rutinarios o de baja educación que tuvieron problemas severos o largos hábitos de sueño, la brecha se amplió considerablemente.
En el estudio del sector público, esta diferencia fue de aproximadamente 1 año y 5 meses, mientras que en la muestra comunitaria alcanzó los 5 años. Entre los participantes del sector público de 50 años, la mayor expectativa laboral (alrededor de 13 años y 7 meses) se observó en hombres y mujeres con trabajos profesionales y un sueño nocturno corto. Por otro lado, los hombres en trabajos rutinarios o con baja educación que dormían más de 9 horas al día mostraron la menor expectativa, solo alrededor de 6 años y 5 meses.
El sueño saludable no solo extendió los años laborales en general, sino que benefició desproporcionadamente a aquellos que ya tenían ventajas en su carrera. La falta de un sueño saludable afectó con mayor intensidad a quienes ya enfrentaban desventajas en el lugar de trabajo.
La relevancia de esta investigación en el contexto actual
Con el aumento de las edades de jubilación, este tema se vuelve cada vez más relevante. Las edades de jubilación han estado aumentando en más de la mitad de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), como respuesta a las poblaciones envejecidas a nivel global. Esto implica que más personas se ven obligadas o necesitan permanecer en la fuerza laboral durante más tiempo que las generaciones anteriores.
Si bien se ha investigado extensamente por qué las personas dejan el mercado laboral anticipadamente, desde discapacidades hasta problemas de salud y agotamiento, este estudio es pionero al vincular específicamente la salud del sueño con la duración de la empleabilidad. Si los gobiernos y empleadores desean que las personas trabajen más años, el sueño y el bienestar en general son aspectos cruciales a considerar.
Los autores del estudio proponen implementar soluciones a nivel laboral en lugar de cargar únicamente a los individuos con la responsabilidad de «mejorar» su sueño. Recomiendan intervenciones de salud en el trabajo, que pueden ir desde ofrecer recursos educativos hasta conectar a los empleados con terapeutas especializados en insomnio.
Este enfoque no solo apoya el bienestar de los empleados de manera abstracta, sino que también busca ayudar a las personas a mantener carreras que desean continuar.
Aspectos clave a considerar sobre el sueño y la carrera
La investigación nos recuerda que el sueño no solo afecta nuestra energía diaria, sino que también tiene implicaciones a largo plazo en nuestras vidas profesionales. Es crucial prestar atención a patrones de sueño interrumpido y a hábitos de dormir prolongados, ya que ambos son señales que merecen ser investigadas.
Si deseas mejorar la calidad de tu sueño, una de las mejores maneras de comenzar es estableciendo un horario regular para dormir y despertar. Además, llevar un registro del sueño puede ayudar a identificar si las interrupciones se convierten en un patrón. Si este es el caso, podría ser valioso discutirlo con un médico.



