El yoga es una práctica que ha trascendido fronteras y épocas, convirtiéndose en un medio de conexión espiritual y de autoconocimiento para muchos. En esta ocasión, exploramos la vida y la filosofía de Cosmin Lacu, un yogui rumano que dejó atrás su carrera como arquitecto para dedicarse por completo a esta disciplina milenaria. A través de su experiencia, podemos descubrir cómo el yoga puede ser un camino de transformación personal.
Un viaje personal hacia el yoga
Cosmin Lacu nació en Rumanía, un país donde la espiritualidad enfrentaba severas restricciones. Su primer contacto con el yoga se produjo hace más de 20 años, en un contexto donde la búsqueda espiritual era prácticamente prohibida. Sin embargo, su curiosidad lo llevó a explorar diversas disciplinas, incluyendo artes marciales y meditación, en un intento por encontrar su propio dharma.
Después de años de búsqueda, Cosmin se sumergió en la práctica del yoga, dedicando los últimos cinco años a una rutina diaria que no solo le ha permitido crecer físicamente, sino también espiritualmente. Su viaje lo llevó a India, donde en 2011 conoció a su maestro, Bhooma Chaitanya, quien se convirtió en una guía fundamental en su camino.
La evolución de un yogui
Cosmin ha tenido la oportunidad de estudiar con renombrados maestros de yoga, incluyendo a Sri Manju Pattabhi Jois, con quien profundizó en la práctica de Ashtanga Vinyasa. Este enfoque le ha permitido no solo perfeccionar su técnica, sino también comprender la esencia del yoga como una práctica de devoción y conexión con lo divino.
En su enseñanza, Cosmin aboga por una práctica inclusiva, donde cada persona pueda encontrar su propio camino dentro del yoga. Para él, los estilos de yoga son solo etiquetas que a menudo limitan la experiencia real. La práctica del yoga debe centrarse en la conexión espiritual, más allá de la mera ejecución de posturas.
La importancia de la práctica diaria
La experiencia de Cosmin nos invita a reflexionar sobre la naturaleza del yoga. Al preguntarle sobre su estilo de yoga preferido, responde: «No hay estilos de yoga, hay solo una práctica que nos lleva hacia lo divino.» Para él, cada forma de yoga, ya sea Hatha, Ashtanga o Vinyasa, es una vía hacia la conexión con un poder superior.
Cosmin también comparte su historia personal, revelando que su camino hacia el yoga surgió en un momento de oscuridad. «Antes tenía problemas con las drogas y el alcohol, y por casualidad di con el yoga. Esta práctica me ayudó a encontrar una conexión con algo más allá de lo tangible.»
Esta transformación personal es un testimonio de cómo el yoga puede ser un faro de esperanza y redención para aquellos que lo buscan. En sus palabras, la intención de buscar algo en el yoga es el primer paso hacia el autodescubrimiento.
Valencia: un nuevo hogar
Tras vivir en Canadá durante muchos años, Cosmin se trasladó a España en busca de un clima más cálido y acogedor. Su elección de Valencia no fue casualidad; el clima mediterráneo, el mar y la energía vibrante de la ciudad lo conquistaron. «Me gusta el clima, el mar y el sol, en una palabra, el Mediterráneo,» dice con entusiasmo, reflejando su amor por esta hermosa región.
Reflexiones sobre la enseñanza del yoga hoy en día
En la actualidad, la enseñanza del yoga enfrenta diversas críticas. Sin embargo, Cosmin prefiere no entrar en polémicas, enfocándose en lo que realmente importa: «Lo que cuenta es practicar.» La esencia del yoga, según él, radica en la experiencia personal y en cómo cada individuo se relaciona con la práctica.
Existen diferentes enfoques dentro del yoga, desde los más físicos hasta los más esotéricos, y cada persona lo interpreta a su manera. Cosmin enfatiza la importancia de buscar una conexión auténtica con el universo, ya sea que lo llames Dios, el cosmos, o simplemente la energía que nos rodea. «Una vez que tienes la intención de encontrar algo en el yoga, ya estás en el buen camino.»
Inspiración y filosofía de vida
En su sitio web, Living Yoga, Cosmin comparte su visión sobre el yoga como una herramienta para trascender el ego y redescubrir nuestro verdadero yo. Su experiencia abarca no solo la práctica física, sino también una profunda exploración de la mente y el espíritu.
Influenciado por pensadores como Mircea Eliade, Ramana Maharshi y Jiddu Krishnamurti, Cosmin continúa su aprendizaje día a día, buscando la liberación y la autorrealización suprema. Para él, el yoga no es solo una práctica, sino un viaje hacia la autocomprensión y el crecimiento personal.
La práctica del yoga en la vida cotidiana
Un aspecto fundamental de la enseñanza de Cosmin es que el yoga no termina en la esterilla. La práctica debe ser una guía en nuestra vida diaria, influyendo en cada acción y decisión que tomamos. Según él, el yoga debe ser:
- Una fuente de inspiración para superar nuestros límites.
- Una herramienta para mejorar nuestra salud física y mental.
- Un medio para conectar con los demás y con el entorno.
- Un camino hacia la paz interior y la autoconfianza.
Al final, el verdadero propósito del yoga es ayudarnos a vivir de manera más consciente y plena. Cosmin nos anima a “emprender el viaje” hacia el autoconocimiento y la iluminación, recordándonos que cada paso cuenta en este camino transformador.



